Toronto

Por: Eric Núñez, de: Prensa Asociada

Los Juegos Panamericanos fueron la primera competencia internacional de Félix Sánchez, el doble campeón mundial y olímpico de la República Dominicana en los 400 metros con vallas.

¿Perderse la cita de Toronto en el año de un campeonato mundial? “Imposible”, asegura el corredor que el próximo mes cumplirá 38 años.

“Voy para mis quintos Juegos Panamericanos y estos tienen un significado especial porque voy a cerrar un ciclo compitiendo para mi país”, afirmó Sánchez.

Cuando hace 16 años acudió a Winnipeg, otra ciudad canadiense, Sánchez puso en marcha una trayectoria en el atletismo que fácilmente pudo haber realizado con Estados Unidos, el país donde creció.

“Ganar una medalla para la Dominicana tiene más valor. En Estados Unidos, yo hubiera sido otro atleta más”, indicó Sánchez a The Associated Press.

Thiago Pereira irradia la misma emoción al afrontar su cuarta experiencia en unos Panamericanos, en los que el nadador brasileño podría convertirse en el deportista más laureado en la historia de las justas.

También defiende la trascendencia de la cita continental, en la que la ausencia de las grandes figuras estadounidenses en la natación y atletismo ha incidido para restarle lustre.

“En Brasil, estos Juegos son importantes. Hay un elemento de orgullo de por medio y esto tiene un valor adicional porque dentro de un año seremos la sede de los Juegos Olímpicos”, señaló Pereira a la AP.

Pereira acumula 18 medallas, incluyendo 12 oros- en su trayectoria panamericana y con un podio más empatará al también nadador Gustavo Borges como el brasileño más laureado de la historia. Con cuatro metales adicionales igualará al gimnasta cubano Erick López como el máximo ganador de preseas desde que los Panamericanos empezaron a disputarse en 1951.

Pero lo que más le emociona de cara a la ceremonia de apertura el viernes ha sido su designación como abanderado:

“Fue algo que me tomó por sorpresa. Llevar la bandera de Brasil es un reconocimiento a mi carrera”.

Sánchez y Pereira son dos de las principales figuras que durante 17 días competirán en los terceros Panamericanos en Canadá, y primeros que organiza este país desde Winnipeg 1999.

Otros deportistas de élite son la colombiana Caterine Ibargüen y el cubano Pedro Pablo Pichardo, quienes se preparan para el salto triple en el Mundial de atletismo el próximo mes en Beijing. Ambos llegan en momentos excepcionales.

La invencible Ibargüen registra 25 triunfos seguidos desde su segundo lugar en los Juegos Olímpicos, por detrás de la ucraniana Olga Rypakova.

Asegura no acusar mella de la presión por la racha: “No quiero dejar de ganar de aquí hasta el Mundial. Esto lo hago por mí y por mi país… competir me hacer sentir tranquila”, dijo Ibargüen al competir en la parada de la Liga Diamante en París la semana pasada.

Pichardo, por su parte, ha ganado todas las competencias que ha disputado este año e incluso registró un salto de 18,08 metros, la tercera mejor marca mundial de todos los tiempos.

Se habla que es cuestión de tiempo para que caiga el récord mundial de 18,29 metros que el británico Jonathan Edwards fijó hace dos décadas en Suecia.

¿De repente Pichardo lo puede eclipsar en Toronto?

“Está saltando sobre 17,50 con facilidad. Está muy cerca”, señaló Antonio Becali, el jefe de la delegación cubana en los Juegos.

En estos juegos

  • -Por primera vez, todo el programa olímpico será disputado en unos Panamericanos, con la participación de más de 6.000 atletas de 41 naciones.
  • -El programa incluye 36 deportes, incluyendo una tanda de 10 que sólo se dirimen en los Panamericanos (béisbol, bolos, kárate, ráquetbol, patinaje, sóftbol, squash, esquí acuático y wakeboard). El golf, el slalom en canotaje y torneos femeninos en béisbol y rugby harán sus debuts, mientras que el sóftbol masculino reaparece tras 12 años de ausencia.
  • -En una decena de deportes se repartirán plazas directas para las olimpiada de Río 2016, como en hockey sobre césped, tiro y triatlón

En los últimos días, han encontrado resonancia informes con quejas sobre los atascos en la red vial de Toronto, hoteles que se lamentan de cifras decepcionantes en reservas, así como un reporte de que algo más de la mitad de los 1,4 millones de entradas se han vendido.

En cuanto a la lucha por las medallas, Canadá ambiciona desafiar el poderío de Estados Unidos. La condición de local puede ser clave al considerarse que las únicas dos veces que los estadounidenses no quedaron primeros fue ante anfitriones: Cuba en La Habana 1991 y Argentina en Buenos Aires 1951.

“Estamos ante una oportunidad significativa para conseguir algo sin precedentes”, dijo Curt Harnett, el encargado de la delegación canadiense. “Queremos estar entre los primeros dos lugares”.

Cuba se motiva por no perder su histórico lugar que ha mantenido desde 1971 en Cali, Colombia:

“No vamos a ser menos ahora”, dijo Becali.

Brasil, tercero en Guadalajara 2011, también quiere insertarse en la pelea en unos Juegos en los que con más de 600 deportistas pondrá a prueba su potencial como anfitrión de las olimpiadas el año entrante.

“Aspiramos al segundo o tercer lugar”, dijo Bernard Rajzman, el jefe de la misión brasileña. “Es una ambición y sin ambición no se gana nada”.

Se acerca, ya falta menos para el inicio de la final del mejor baloncesto del mundo, el baloncesto de la NBA, donde los Cleveland Cavaliers, liderados por LeBron James, se enfrentarán a los Golden State Warriors, del MVP de esta temporada, Stephen Curry.

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SEATTLE – El dominicano Robinson Canó se convirtió en el tercer intermedista en la historia de Grandes Ligas en conectar 300 jonrones en su carrera al dar cuadrangular solitario frente a Keone Kela en la derrota de los Marineros ante los Rangers el jueves.

Canó contaba con una fan especial en las gradas del Safeco Field, su mamá Claribel, quien viajó a Seattle desde la República Dominicana esta semana.

“No sabía que ella venía”, contó Canó. “Estaba en mi casa viendo televisión el domingo (por la noche) y me dije, ‘¿Qué hace este carro llegando a esta hora?’ Eran las 11:30 (p.m.). Cuando la vi salir del carro le dije, ‘¿Qué haces?’ y ella me dijo, ‘Vine a ver su jonrón 300’. Siempre es bueno ver a tu familia, sobre todo a tus padres”.

Claribel vio a su hijo unirse a Jeff Kent (377) y el Salón de la Fama Rogers Hornsby como los únicos intermedistas en el club de los 300 jonrones cuando dio un batazo de 438 pies por el jardín central del Safeco. Fue su tercer cuadrangular más largo de la temporada.

Canó también se convirtió en el 12mo jugador activo con 300 vuelacercas o más, un grupo que incluye a su compañero y compatriota Nelson Cruz, quien se unió al club durante esta campaña.

El bambinazo de Canó del jueves fue su número 22 de la temporada y su primero desde el 2 de septiembre. Sin embargo, el oriundo de San Pedro de Macorís batea .360 en el presente mes, con 15 empujadas. El ocho veces convocado al Juego de Estrellas afirma que no sentía presión, pese a tener 15 partidos sin volar la cerca antes del jueves.

“En realidad, no”, dijo Canó. “Vengo dándole a la bola por la banda conttraria y usando todo el terreno. No trataba de dar jonrones, sino tratar de ayudar al equipo a ganar. Esa es la meta. Hasta en ese turno, no trataba de dar jonrón”.

Canó es el 16to jugador de la historia con 300 cuadrangulares, promedio de por vida de al menos .300, 1,000 anotadas, 2,000 hits, 500 dobles y 1,000 impulsadas. Ese prestigioso grupo incluye al coach de bateo de los Marineros, el boricua Edgar Martínez, además de Hank Aaron, George Brett, el venezolano Miguel Cabrera, Lou Gehrig, Todd Helton, Hornsby, Chipper Jones, Willie Mays, Stan Musial, el dominicano Albert Pujols, el quisqueyano Manny Ramírez, Babe Ruth y Al Simmons.

“Significa mucho”, dijo Canó acerca del hito. “De manera humilde, son cosas que me dan orgullo conmigo mismo, con mis padres y mi familia, y la forma en que me han criado para poder llegar a este nivel.

“Es algo que me va a motivar a seguir trabajando todos los días para venir y ayudar a este equipo a ganar los juegos. Fue bueno dar el 300, pero lo primordial es que perdimos el juego y eso no es divertido para nada”.

Canó está lejos de los 39 bambinazos que dio el año pasado, la mayor cantidad en su carrera, pero el manager de los Marineros, Scott Servais, cree que el veterano de 34 años podrá relajarse un poco ahora que ha llegado al número redondo de 300.

“Es un logro fenomenal”, dijo Servais. “Nelson lo hizo este año con su número 300 y ahora Canó. Tiene un talento bien especial y, saben, ha sido una lucha para él en la segunda mitad de la temporada. Sé que está un poco decepcionado.

“No ha tenido su típica segunda mitad a la que está acostumbrado, con los números de poder. Pero (el jueves) le dio bien a la bola y vamos a ver si eso lo impulsa, porque él es una gran parte de nuestra ofensiva”.

HOUSTON — En esos momentos finales, Justin Verlander hizo algo que nunca había hecho antes. Algo que se había prometido hacer si algún día volvía a estar en una posición así.

Esta vez, iba a recordar cómo se veía y cómo se sentía todo el ambiente. No quería olvidar ni las caras, ni las emociones. Una carrera de 13 temporadas en las Grandes Ligas le han enseñado que días como éste son raros.

Esa era la razón por que la que estaba vistiendo este uniforme el domingo por la tarde, cuando tomó la pelota y los Astros ganaron el título de la División Oeste de la Liga Americana venciendo por 7-1 a los Marineros en Minute Maid Park.

Al final, con los fanáticos parados esperando el gran momento y sus compañeros en el último escalón del dugout, Verlander hizo todo lo que pudo para disfrutar el momento.

“Pasa tan rápido, y además lo puedes olvidar rapidísimo”, diría luego. “Siento que ésa es una de las cosas que he aprendido con los años”.

Eso fue lo mismo que les dijo A.J. Hinch, el manager de los Astros, a sus pupilos después del juego. Este es un día que posiblemente van a recordar toda la vida.

“Uno nunca sabe si va a estar en un equipo mejor”, dijo Hinch. “Tienes que disfrutarlo, porque hacer esto es difícil.

“Me encanta ser el manager de estos muchachos”, continuó el piloto. “Es muy gratificante poder crear una cultura y ver a los jugadores desarrollar su química y ver todo funcionar en una temporada en la que siempre nos mantuvimos en el mismo rumbo.

“Estos muchachos son especiales para mí como manager y como persona. Poder verlos celebrar, verlos felices y logrando lo que lograron es algo que no voy a olvidar”.

Todavía hay razones para seguir jugando antes de que comience la postemporada. Los Astros (91-58) están en una dura pelea con los Indios (93-57) por el mejor récord de la Liga Americana y no piensan quitar el pie del acelerador para los últimos 13 juegos de la temporada.

Pero el domingo no se trató de eso. Se trató de ganar la primera división para la franquicia en 16 años con un grupo de jugadores cuya marca de fábrica es una ofensiva extremadamente profunda, además de la energía y unión del grupo.

“Este es el equipo más talentoso con el que he estado involucrado”, dijo el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow. “No veo la hora de saber qué nos trae octubre”.

Lo que hicieron para coronarse el domingo es lo que les gustaría ver en los playoffs. Un Verlander dominante que ponchó a 10 y permitió una sola vuelta en siete innings y que ahora ha permitido sólo dos rayitas limpias en 21 episodios con Houston.

El novato Derek Fisher los pondría arriba con un jonrón y luego el venezolano Marwin González, George Springer y el puertorriqueño Carlos Correa le seguirían los pasos con sus respectivos cuadrangulares para abrir la pizarra.

La adquisición de Verlander, concretada el 31 de agosto minutos antes del límite para poder incluir a los jugadores en el roster de postemporada, le trajo energía y optimismo a la franquicia tras un mes en el que dejaron récord de 11-17.

“Este es uno de los equipos más talentosos en los que he estado, y he estado en algunos equipos súper talentosos”, dijo Verlander. “Pero al final del día, tienes que ganar la Serie Mundial”.

El dominio de los Astros puede verse en la tabla de posiciones. Se montaron en lo más alto de la División Oeste de la Liga Americana el 14 de abril y en un momento crearon una ventaja de 18.0 juegos. Se coronaron tras 156 días seguidos en el primer lugar y en su partido número 149, un récord para la franquicia.

Su talento fue puesto a prueba una y otra vez. En algún momento tuvieron a cuatro de sus cinco abridores regulares en la lista de lesionados. Jugaron para foja de 20-22 mientras Correa estuvo en la lista de lesionados.

Houston encabeza las Grandes Ligas con 815 carreras anotadas y .824 de OPS. Y en una época de muchos ponches, los Astros son una rareza: terceros en las Mayores con 221 jonrones y a la vez el equipo que menos se poncha con 987.

La energía de Springer fue la bujía. La pasión de Correa mantuvo la marcha y la excelencia de José Altuve nunca bajó su intensidad.

Pero a la misma vez, recibieron aportes desde cada rincón del clubhouse, desde González con sus 22 jonrones mientras abría juegos en cinco posiciones distintas hasta la explosión del tercera base Alex Bregman en su primera temporada completa en la Gran Carpa.

Un derecho, Brad Peacock, ayudó a rescatar la rotación durante las lesiones de tantos compañeros suyos, mientras que otro, Joe Musgrove, se convirtió en un relevista dominante.

El Huracán Harvey los obligó a jugar una serie como locales ante los Rangers en Tampa Bay. Cuando regresaron a una ciudad golpeada, los Astros se remangaron la camisa y ayudaron en la reconstrucción de Houston.

Cuando a Hinch le preguntaron cómo habían hecho sus jugadores para olvidarse de la tragedia y concentrarse en jugar pelota, respondió: “No quiero que olviden nada. Esta es nuestra ciudad”.

La celebración del domingo tenía años en construcción. Cuando el empresario local Jim Crane compró el club en el 2011, desarrolló un plan para que los Astros se reconstruyesen sobre la base de la juventud y el desarrollo de jugadores.

Mantuvo ese plan y recibió la primera recompensa en el 2015 cuando ganaron Houston ganó una plaza como Comodín y un viaje a la Serie Divisional ante los Reales. El de ahora es un paso más.

“Este ha sido un esfuerzo, desde lo más alto hasta lo más bajo, de gente haciendo su trabajo”, dijo Luhnow. “Y no estamos satisfechos. Esta es una gran celebración para algo grande que se ha logrado, pero en realidad éste es el comienzo del próximo paso para nosotros”.

Los Medias Rojas de Boston y el ex toletero dominicano David Ortiz firmaron un acuerdo de trabajo, que amarra al futuro miembro del Salón de la Fama por siempre a la organización. “Por siempre”, fue el juego de palabras que usó la franquicia en un comunicado enviado el miércoles a los medios de comunicación para explicar la duración del acuerdo.

En sus nuevas funciones, Ortiz actuará como mentor de los jugadores actuales, participará en los esfuerzos de reclutamiento en la agencia libre, hará una variedad de apariciones especiales para el club y trabajará en una capacidad de desarrollo de negocios para Fenway Sports Management y sus socios.

“Durante más de una década y media, llegamos a saber qué tipo de hombre es David, tanto dentro como fuera del campo”, dijo John Henry, propietario principal de los Medias Rojas.

“Su habilidad y éxito en el diamante son solamente superados por su espíritu, compasión y gran corazón. No puedo pensar en un mejor representante para nuestra organización. Estoy feliz de que ahora podemos decir oficialmente lo que sabemos hace mucho tiempo, David es familia”, dijo Henry.

Tom Werner, el presidente del club de la Liga Americana, fue más enfático y preciso.

“Durante 14 temporadas, David fue parte instrumental de las victorias y logros de este club. “Él se entregó para nosotros en cada escenario, incluso los que parecían terribles y sin esperanza – él nunca nos defraudó. Al igual que David mismo, este acuerdo es único y la primera vez que hemos hecho un compromiso de este tipo o esta longitud a un jugador, retirado o activo”, dijo Werner.

“Estoy encantado de que tengamos una relación duradera con él. Uno que nos trae la sabiduría, la experiencia y el carácter que ha levantado este club una y otra vez”, agregó.

Ortiz, quien jugó con Boston en 14 de sus 20 temporadas en Grandes Ligas, dijo adiós al béisbol tras la temporada del 2016, cuando fue convocado al Juego de Estrellas por décima ocasión, obtuvo su séptimo Bate de Plata y quedó en sexto lugar en la carrera por el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

El poderoso bateador zurdo logró 483 de sus 541 jonrones y 1,530 de sus 1,768 carreras impulsadas con los Medias Rojas, a los que ayudó a ganar sus únicos tres títulos de Serie Mundial desde 1918 (2004, 2007 y 2013). Para todos los miembros de la numerosa “Nación Medias Rojas”, el “Big Papi” dominicano ha sido uno de los mayores íconos deportivos de la ciudad.

“Estoy feliz de poder ayudar a la organización de los Medias Rojas que amo, en cualquier faceta en que pueda”, dijo Ortiz, cuyo #34 fue retirado por el equipo el pasado viernes 23 de junio para convertirse en el undécimo que engalana la fachada del jardín derecho en Fenway Park.

“Ya sea que ofrezca consejos a un jugador joven, ayudando a convencer a un agente libre de que no hay mejor ciudad para jugar que Boston, o representando al club en la comunidad y con sus socios, es genial formar parte de la organización de los Medias Rojas. Parece que nunca me fui”, agregó.

Nota tomada de : espndeportes.com

Gennady Golovkin conservó la supremacía de los pesos Medianos gracias a su boxeo de siempre y Saúl “Canelo” Álvarez demostró que le podía pelear de igual a igual gracias a su boxeo de siempre.

La batalla más esperada de 2017, felizmente, cumplió con las expectativas positivas y ambos nos regalaron un gran espectáculo. Algo que el boxeo necesitaba y con urgencia.

A excepción de la puntuación de la jueza Adelaide Byrd –que necesariamente nos hace reflexionar si ya es hora de que abandone ese trabajo–, el espectáculo fue toda una fiesta con emociones, con fiesta en la platea, con momentos de alta explosión boxística que hicieron parar de sus butacas a los aficionados y con un resultado que, en cierta forma, premia a ambos peleadores y deja abierta la puerta para una revancha.

LA ESPERADA LUCHA DE ESTRATEGIAS
No era ningún invento utópico. Se esperaba que fuera un choque de estrategias y lo fue. La presión asfixiante por un lado y el volumen de golpeo para Golovkin. La defensa hermética, la espera y el contragolpe del lado de “Canelo”. A partir de esa realidad, se fueron viendo los detalles de cada plan y en ese territorio, por lejos, Eddy Reynoso se llevó los mejores méritos.

Los dos posibles escenarios de GGG, esperar y retroceder para jalar a “Canelo” a su zona o poner presión todo el tiempo, terminaron en esto último. El kazajo fue el de siempre: lento al comienzo hasta entrar en ritmo y a partir del cuarto o quinto round, como es usual, apuró cortando el ring y buscando lastimar al rival.

En lo general, “Canelo” esperó, cuerpeó, se movió hacia laterales y contragolpeó, pero no quedó en eso. Insistió de la manera correcta con los golpes a la zona media de Golovkin. Fue uno de los aciertos de Reynoso, pero hubo otros, como la notoria mejora en la esgrima del tapatío, quien por momentos hizo lucir mal a GGG y demostró un buen campamento previo y seguramente con los sparrings adecuados.

El mexicano fue el primero en ajustar y encontrar su ritmo, por ello, en esos primeros episodios fue más efectivo y le llegó a GGG con buenas combinaciones. Asimismo le vimos otra notoria mejora cuando fue él quien puso presión y le dio velocidad a sus golpes.

Abel Sánchez no tuvo un plan alternativo a esos dos escenarios en los que se mueve Golovkin y muy temprano quedó claro que sería difícil romper la defensa de su rival. Al mismo tiempo debió tomar precauciones ante el contragolpe y la velocidad del tapatío a la hora de soltarlos.

Ese periodo, cuando se llegaron con buena metralla, demostró que la mano de “Canelo” es pesada, pero no tanto (GGG ni se inmutaba con su golpeo), y también demostró que la buena asimilación del mexicano no es un invento, pues soportó todo lo que llegó.

Ambos mostraban pocas huellas del intercambio en los rostros y eso habla claramente de la importancia que la asimilación tuvo en la marcha del combate.

¿QUÉ JUSTIFICA EL EMPATE?
El primer muestreo de las redes sociales sobre la impresión de los aficionados es que a Gennady Golovkin le robaron la victoria. Es normal esperar que así sea.

El kazajo nos llenó las pupilas con su búsqueda incesante del rival, su disposición para acortar y lanzar golpes, por su mayor volumen de golpes lanzados (703-505) y, en general, por la disposición ofensiva, pero, al igual que ocurriera en las batallas donde hay un rival que apremia y otro que se aprovecha de ese apremio para cumplir con su estrategia, “Canelo” fue ese lado egoísta, no por ello carente de inteligencia.

Como lo era Floyd Mayweather Jr., como lo ha sido Rigondeaux. El secreto de aceptar ese tipo de boxeo radica en la perfección con que lo practiquen y “Canelo” lo hizo a la perfección.

El mexicano se desplazó correctamente hacia laterales, enseñó que esperarlo contra las cuerdas no era capitular ante un rival superior, aguantó golpeo, realizó esquives prodigiosos que dejaron mal parado a GGG y respondió en los momentos adecuados y con mayor efectividad que su oponente (33 por ciento a 31).

A ello, sumemos el impecable trabajo de desgaste que realizó sobre la humanidad de Golovkin, a quien le llegaron 44 golpes limpios y potentes a la zona hepática. No por coincidencia el kazajo jalaba aire de manera permanente, no por casualidad debía salivar con insistencia en la esquina y menos tuvo que regular sus embates para cuidarse de los ganchos al hígado.

Quien tenía que atacar lo hizo correctamente y quien tenía que defender también lo hizo correctamente.

Por ello está justificado el empate, porque no hubo mayores diferencias entre uno y otro, porque no cometieron errores, porque se repartieron los impactos de poder y porque, en definitiva, todo terminó en un equilibrio total. Sólo el empate –a mi juicio– salva los méritos de ambos.

LOS INTANGIBLES
Esta pelea traía muchas incógnitas. Había dudas sobre la entrega al espectáculo por parte de Golovkin luego de aquella inoportuna declaración anunciando que se podría retirar luego de este combate. Hubo suspicacias por los errores cometidos en la anterior pelea de “Canelo” contra Julio César Chávez Jr. y hasta había temores de que si la pelea llegaba a la distancia, nos debíamos preparar para otro horror de los jueces de Las Vegas.

Nada de eso ocurrió y por el contrario, ambos peleadores ofrecieron una pelea digna, de mucha entrega y en la que se la jugaron por la victoria.

El resultado en las tarjetas puede llamar a la discusión, especialmente por lo desatinado del conteo en la tarjeta de la jueza Byrd (118-110 para “Canelo”). Dave Moretti la vio favorable a GGG por 113-115 y Don Trella la vio pareja, 114-114.

El único saldo que no cuadra dentro de lo bueno, quizá, haya sido el pobre respaldo del Pago Por Evento con peleas que no fueron dignas de un espectáculo de este tipo (faltaron nombres) y esas últimas declaraciones de “Canelo” Álvarez sobre el resultado de la batalla, que necesariamente le hicieron perder una enorme oportunidad de ganarse a esa enorme cantidad de mexicanos que lo rechazan

El tapatío pudo ser humilde, aceptar el resultado y dejar que los demás le reconocieran el buen trabajo. Pero, se equivocó.

Sin embargo y sin duda, eso es sólo una anécdota.

De este combate se esperaban cosas malas y en general sólo ocurrieron cosas buenas. Luego de los fiascos que nos han vendido en los dos últimos grandes eventos de boxeo en Las Vegas debemos sentirnos felices de que, al menos en esta pelea, nuestros temores fueron infundados.

¿Revancha o no revancha?
En el recuento de los daños, para Gennady Golovkin el empate es un premio. Ni el más optimista de sus fanáticos hubiera esperado que en un final de 12 asaltos le concedieran la victoria. Por el contrario, existía el convencimiento que solo el nocaut le daría la victoria.

Para “Canelo”, el empate es una derrota. El mexicano habló mucho antes sobre su segura victoria y además, se preparó como nunca para conseguir lo que logró. Los rostros de ambos al brindar declaraciones luego de la pelea eran clara muestra de su estado anímico.

GGG, con todas sus diademas en el hombro y una amplia sonrisa. Canelo, frustrado, alegando que fue mejor y hablando en un tono del que, seguramente, luego se arrepentirá. Era el momento de ganarse al público.

La revancha, no hay duda, debe ocurrir. Los dos demostraron que no subieron al ring para ganarse las millonarias bolsas sin trabajar. Se esforzaron, dieron todo lo que tenían y ofrecieron un espectáculo digno. Deben volver a enfrentarse y el boxeo necesita que ellos lo hagan. En ese sentido, hay que darle el crédito a Oscar de la Hoya cuando dijo que esta pelea nos devolvería aquello que pudo perderse en la farsa de Mayweather vs. McGregor.

Es posible que esa revancha, en caso de ocurrir, debamos imaginarla para el mes de mayo de 2018. No obstante, muchas cosas podrían ocurrir hasta entonces.

Por lo pronto, Golovkin, si bien fue menos de lo que se esperaba, fue el de siempre y la calidad de su boxeo ya no deberá ser puesta en duda. En el caso de “Canelo”, confirmó su crecimiento ante quien debía hacerlo, realizó una pelea perfecta y empezó a borrar los claroscuros del pasado como corresponde: en el ring, dando guerra contra los mejores.

Ojalá siga por esa ruta.

Aaron Judge y Cody Bellinger acabaron con el debate para el premio Novato del Año en ambas ligas hace mucho tiempo. Lo único que quedaba por preguntarse es si serían capaces de convertirse en ese raro tipo de novato que encabeza su liga en jonrones.

Judge todavía tiene posibilidades de hacerlo, pues domina 43 a 39 a Khris Davis mientras trata de unirse a Al Rosen (1953) y Mark McGwire (1987) como los únicos en hacerlo en la Liga Americana. Bellinger es segundo con 37 en la Liga Nacional, pero Giancarlo Stantonse encargó de acabar con cualquier posibilidad de que el primera base de los Dodgers se uniese a Buck Freeman (1899), Harry Lumley (1904), Tim Jordan (1906) y Ralph Kiner (1946) en la historia del Viejo Circuito.

Aunque es obvio que Judge y Bellinger están disfrutando de las mejores temporadas entre los novatos de este año, ¿quién tendrá la mejor carrera del grupo de novicios del 2017? La respuesta, para pesar de los seguidores de Nueva York y Los Ángeles, no juega en esos clubes. (Sólo se consideró a jugadores cuyo estatus de novato terminará a finales de esta campaña, razón por la cual no se incluye a peloteros como el dominicano Víctor Robles y Walker Buehler).

1. Andrew Benintendi, OF, Medias Rojas
También ocupó el puesto 1 en nuestra lista de 100 mejores prospectos. Benintendi combina habilidad nata para batear, poder, velocidad y defensa.

2. Cody Bellinger, 1B/OF, Dodgers
Está por encima de Judge porque es tres años más joven, hace más contacto y puede jugar una defensa de Guante de Oro en la primera base y defender los tres jardines.

3. Rafael Devers, 3B, Medias Rojas
El dominicano llegó por lo menos un año antes de lo previsto al Fenway Park y causó un impacto de forma instantánea con su bate y su poder, mientras aporta su anunciada defensa estelar en tercera.

4. Yoán Moncada, 2B, Medias Blancas
El tercer jugador entre nuestros mejores cuatro firmados originalmente por los Medias Rojas, el cubano tiene la mejor combinación de poder/velocidad en este grupo de novatos y sigue mejorando su bateo y su defensa.

5. Aaron Judge, OF, Yankees
Su línea ofensiva de .329/.448/.691 en la primera mitad puede haber sido insostenible, pero el poder para sacar 40 bolas es de verdad y el joven negociará un montón de boletos, porque los pitchers le tiene miedo al trueno de su bate.

6. Amed Rosario, SS, Mets
Puede ser que el dominicano esté un poco bajo en este ranking, considerando que tiene potencial para batear .300, robar bases y ganar un Guante de Oro.

7. Ozzie Albies, 2B, Bravos
Un caso similar al de Rosario, excepto que el curazoleño juega en el otro lado de la segunda almohadilla. Además, es el único jugador nacido en 1997 o después en esta lista.

8. Manuel Margot, OF, Padres
El dominicano ha aportado lo que se esperaba: batea para promedio, corre bien las bases, juega un jardín central decente y además ha dado 13 jonrones a pesar de tener de hogar un parque muy difícil para toleteros como el Petco Park.

9. Dansby Swanson, SS, Bravos
Aunque está teniendo la peor temporada (.236/.320/.337) entre los que ocupan la mitad de arriba de esta lista, todavía puede convertirse en un jugador que aporte bateo, velocidad y defensa sólida.

10. Ian Happ, OF/2B, Cachorros
Un versátil ambidextro que ha jugado cinco posiciones, es una especie de Ben Zobrist con un potencial ofensivo más alto y más velocidad, aunque no tanta solidez defensiva.

11. Matt Chapman, 3B, Atléticos
Aunque su poder es lo que más llama la atención, no se olviden de que también tiene una bazuca en el brazo y es una máquina de hacer outs y evitar carreras en la tercera base.

12. Josh Bell, 1B, Piratas
Si nos basamos solamente en su habilidad ofensiva desde ambos lados del plato, podría estar cinco escalones mejor ubicado, pero las limitantes defensivas lo bajaron hasta aquí.

13. Bradley Zimmer, OF, Indios
Su poco atractivo OPS de .692 tapa el hecho de que puede ganarte un juego con su poder, su velocidad y su defensa. Será una estrella si logra resolver sus problemas contra los zurdos y hace contacto de forma más consistente.

14. Rhys Hoskins, 1B, Filis
Encabezó las ligas menores con 67 jonrones y 217 carreras empujadas en las últimas dos temporadas y luego se convirtió en el primer grandeliga en dar 18 bambinazos en sus primeros 34 juegos.

15. Clint Frazier, OF, Yankees
Empezó 2017 mejor considerado que Judge, y su bate empezó a producir en las Mayores hasta que se lesionó de un oblicuo.

Los próximos 15

16. Derek Fisher, OF, Astros
17. Dominic Smith, 1B, Mets
18. Lucas Giolito, LD, White Sox
19. Luke Weaver, LD, Cardenales
20. Josh Hader, LZ, Cerveceros
21. Luis Castillo, LD, Rojos
22. Germán Márquez, LD, Rockies
23. Tyler Glasnow, LD, Piratas
24. Jesse Winker, OF, Rojos
25. Jeff Hoffman, LD, Rockies
26. Jacob Faria, LD, Rays
27. Reynaldo López, LD, White Sox
28. Francis Martes, LD, Astros
29. Matt Olson, 1B/OF, Atléticos
30. Paul DeJong, SS/2B, Cardenales

Se ve cada vez más a jugadores de posición subiéndose al montículo

Se ve cada vez más a jugadores de posición subiéndose al montículo

Cuando a Buck Showalter le contaron que el receptor suplente Rob Brantly había lanzado la novena entrada por los Medias Blancas hace unos días, el manager de los Orioles puso cara de desconcierto.

“¿Un jugador de posición lanzando en septiembre?”, preguntó Showalter, quien no podía creer que algo así hubiese ocurrido en el mes en el cual se expanden los rosters.

Sí, le dijeron a Showalter. De hecho, ha pasado tres veces este mes. El Día del Trabajo, el cubano Leonys Martín hizo su debut con los Cachorros en el montículo y no en los jardines. Y el jueves pasado, Brantly trabajó esa última entrada durante la paliza que les propinaron los Indios a los Medias Blancas. El sábado, finalmente, el tercera base de los Astros J.D. Davies vino a lanzar al final del primero de una doble tanda para que el manager A.J. Hinch tuviese su bullpen fresco para el segundo duelo.

“Un jugador de posición lanzando en septiembre”, repitió un sorprendido Showalter.

Pues sí, por estos días hay peloteros de posición lanzando todo el tiempo.

Bueno, está bien, decir eso es una exageración. Pero para los estándares históricos, la tasa del use de bateadores como pitchers es algo que nunca habíamos visto en las Grandes Ligas.

La actuación de Davis durante el fin de semana pasado fue la 35ta vez esta temporada en la que un jugador de posición lanza en el 2017, y la primera vez que ese número pasa de 30.

Obviamente, los jugadores de posición vienen a lanzar en palizas. Todos esos juegos en los que han venido a trabajar esta temporada han sido decididos por cinco carreras o más. Y los datos nos aseguran que no se trata de una aberración simplemente porque haya habido más partidos de un solo lado este año.

Lo que tenemos aquí es una tendencia muy clara y de alguna manera, asombrosa. Hace 11 años, en el 2006, ni un jugador de posición lanzó. En el 2005, hubo apenas uno.

“Siento que con la forma en la que los equipos están construidos ahora, los relevos son más especializados y los muchachos se utilizan más por ciertas razones”, dijo el segundo receptor de los Mellizos, Chris Giménez. “Los abridores ya no van ocho, ni nueve innings. Son cinco episodios y después viene el bullpen a encargarse del resto del juego. Cuando haces eso muchas veces, llega un momento en el que tienes que darles un descanso a esos pitchers. Pienso que es más fácil poner a lanzar al receptor suplente o a un infielder, un jardinero”.

Giménez sabe de lo que habla. Él personalmente es responsable de seis de las 35 actuaciones de jugadores de posición en el morrito este año (otros cinco lo han hecho más de una vez). Es, de hecho, la mayor cantidad en una temporada en los últimos 50 años.

Extrañamente, eso ha convertido a Giménez en una pieza muy valiosa para el manager de los Mellizos Paul Molitor, pues en Minnesota este año cada inning ha sido valioso en la dura pelea por la postemporada.

“Yo no estoy tratando de hacerme propaganda con esto”, dijo Giménez. “Pero si alguien puede hacer algo así, para que le puedas dar un descanso a tus relevistas, puede ser beneficioso para un equipo. Quizás al relevista si lo uses cuatro días seguidos en vez de tres, se te lesiona y lo pierdes por el resto de la temporada”.

No hace falta decir que los juegos dependen más y más del relevo, pero sólo para poner un par de números en la conversación, este año los abridores promedian tan sólo 5.56 entradas por salida. El año pasado se marcó un récord con 5.64. Hace 10 años, promediaban 5.79. Hace 20 ese número era de 5.99.

Entonces, esos innings perdidos tienen que salir de alguna parte. Si un equipo no tiene una rotación llena de caballos que acumulen muchas entradas o un bullpen repleto de pitchers con muchas opciones para ser enviados a las menores, es muy fácil fatigar a tu cuerpo monticular, especialmente si tu roster tiene lo normal de 13 jugadores de posición y 12 lanzadores.

“Los equipos no están tratando de tener a ocho relevistas en el bullpen”, dijo el manager de los Indios, Terry Francona. “A mí me encanta eso (ocho relevistas), pero Chris (Antonetti) y muchos gerentes dicen que no vale la pena, así que te vas con siete. Y si te dan una paliza, ¿a quién le importa si pierdes por 12 o por 13?”.

Más posible es la idea de que los managers de esta época entienden mejor de probabilidades y saben cuándo es hora de olvidarse de un juego.

“Algunas veces tienes que sobrevivir para poder pelear al día siguiente, pero es difícil saber cuándo llega ese momento”, dijo Showalter.

Los managers no le entregan la pelota a un jugador de posición para mantener un partido cerrado, por supuesto, pero en 19 de esos 35 casos en los que han lanzado este año no han permitido carrera. Sin embargo, lo relevante de verdad en todos esos casos es el espacio que llenan jugadores como Giménez en una época en la que cuidar tu pitcheo es tan importante.

“Yo le había dicho a Molitor que tenía que lanzar todos los juegos que pudiese antes de que se expandiesen los rosters en septiembre”, dijo Giménez.

Pues resulta que ni siquiera eso ha podido disminuir la inundación de bateadores subiéndose el montículo.

ARLINGTON — Aaron Judge ha impresionado durante gran parte de la temporada. El domingo, el cañonero entró a la historia.

Judge pegó par de cuadrangulares — su 40mo y 41ro de la campaña — en la contundente victoria de Nueva York sobre los Rangers y fijó un récord al convertirse en el segundo novato en la historia de Grandes Ligas en sacudir 40 jonrones. En ese sentido se unió a Mark McGwire, quien pegó 49 en 1987.

“Especialmente cuando estaba en aquella lucha con [el dominicano] Sammy Sosa, fue divertido verlo cuando era niño”, expresó Judge sobre el hecho de acompañar a McGwire en la lista. “Es bastante especial estar en la misma categoría”.

El superar los 40 bambinazos también significó que Judge se unió a nombres en los Bombarderos que cada niño que sigue el béisbol conoce muy bien.

Judge se convirtió en el quinto miembro de la franquicia de los Yankees en pegar 40 jonrones con al menos 25 años de edad, junto a Mickey Mantle (1956), Joe DiMaggio (1937), Lou Gehrig (1927) y Babe Ruth (1920).

“No parece real”, manifestó Judge. “Cuando era niño, nunca pensé que sería mencionado en la misma frase con aquellos jugadores. Es un gran honor”.

Como si fuera poco, Judge fijó otra marca. Negoció su 107mo pasaporte de la temporada, un récord de Grandes Ligas para un novato en una campaña.

“Eso simplemente te demuestra que él es más que un jonronero”, señaló el dirigente de Nueva York, Joe Girardi. “Veo lo bien que juega a la defensa y corre las bases bastante bien. Es un jugador completo”.

Judge no fue el único en hacer historia. El receptor dominicano Gary Sánchez también pegó par de cuadrangulares, uno de ellos de 461 pies de distancia. Sánchez y Judge se convirtieron en apenas el quinto par de compañeros en sacudir vuelacercas de al menos 460 pies de distancia cada uno en un mismo partido desde que comenzó la era Statcast™.

Los jonrones de Sánchez también lo vincularon con McGwire, ya que lo convirtieron en el segundo jugador en sonar 50 bambinazos en sus primeros 162 partidos en las Mayores. Sin embargo, el quisqueyano es el primero en la historia en volarse la cerca 50 veces y empujar 125 carreras en sus primeros 162 compromisos.

“Lo que han hecho estos muchachos es increíble y todavía quedan tres semanas”, expresó Girardi. “Esos números seguirán ascendiendo. Pero estos muchachos son muy talentosos”.

TORONTO — El dominicano Teoscar Hernández bateó sus primeros dos jonrones de la temporada, Darwin Barney conectó cuatro hits y los Azulejos de Toronto derrotaron el domingo 8-2 a Detroit, asegurando la segunda campaña negativa de los Tigres en una década.

Hernández, quien disputó un juego en abril y luego fue subido de las menores el 1 de septiembre, conectó un jonrón de dos carreras en el cuarto y uno para tres anotaciones en el quinto.

Ambos cuadrangulares de Hernández fueron ante el venezolano Aníbal Sánchez (3-4). Hernández debutó en las mayores el año pasado, cuando conectó cuatro jonrones para Houston. Se convirtió en el primer novato de Toronto con un partido de múltiples jonrones desde J.P. Arencibia en Texas el 22 de julio de 2011.

Por los Tigres, los venezolanos Miguel Cabrera 4-1; y Dixon Machado de 3-0, una anotada. El dominicano Jeimer Candelario de 4-1.

Por los Azulejos, los dominicanos José Bautista de 4-2, una anotada; Hernández de 4-3, dos anotadas y cinco remolcadas; y Richard Ureña de 5-1, una anotada. El cubano Kendrys Morales de 5-2, una anotada y una impulsada.

Abreu pega dos jonrones y White Sox apabullan a Gigantes

CHICAGO — Un día después de batear el ciclo, José Abreu disparó dos cuadrangulares, para que los Medias Blancas de Chicago vapulearan el domingo 8-1 a los Gigantes de San Francisco, en un duelo interligas entre colistas divisionales.

Abreu bateó un leñazo de dos carreras durante un racimo de cinco en el segundo inning frente al astro Madison Bumgarner (3-8). En el séptimo, el cubano sonó su 31er jonrón de la temporada y su duodécimo en 26 juegos.

Fue el cuarto encuentro en que Abreu ha disparado más de un vuelacerca durante esta temporada. En su joven carrera de cuatro años en las mayores, lo ha conseguido 10 veces.

Un día antes, bateó sencillo, doble, triple y cuadrangular en una paliza de 13-1 sobre San Francisco.

Carson Fulmer (2-1) se llevó su primera victoria como abridor en las mayores. El diestro de 223 años toleró una carrera y tres hits, en una faena que inluyó nueve ponches en seis entradas.

Por los Gigantes, los venezolanos Pablo Sandoval de 3-0, Gorkys Hern??ndez de 3-0.

Por los Medias Blancas, los cubanos Yoan Moncada de 4-1, Abreu de 3-2 con dos anotadas y tres impulsadas. Los venezolanos Avisaíl García de 4-2 con una anotada, Yolmer Sánchez de 4-2 con dos anotadas y una empujada.. El dominicano Rymer Liriano de 4-1 con una anotada.