Home BALONCESTO Paliza de los Warriors a Cleveland

El último Warriors-Cavaliers de la temporada regular no duró más de un cuarto. Los jugadores de Golden State, aún heridos de su derrota en Navidad, aprovecharon su reencuentro para cobrarse cuentas pendientes ante el vigente campeón. El equipo californiano salió como una exhalación para dejar el partido sentenciado desde muy pronto, acabando con un rotundo 126-91 a su favor para seguir con comodidad al frente de la liga.

Vendaval en Oakland

Para los Cavaliers no era un partido fácil. Era el cierre de una gira de seis partidos, con viajes complicados por condiciones metereológicas y con el añadido de un nuevo jugador, Kyle Korver, a medio camino. Pero la derrota que hizo acabar la gira en un nada impresionante 3-3 no ofreció ninguna redención. Desde el principio, el ataque de Cleveland fue anulado con rotundidad por la defensa de los Warriors, quedándose sin opción alguna de remontar.

Al final del primer cuarto, pese a algunos regalos en forma de triples abiertos fallados, los Warriors ya dominaban 37-22. Al descanso, la diferencia era ya de 78-49. Perfecto reflejo de lo que fue el partido hasta entonces. Una falta más agresiva de lo necesaria de Draymond Green y convenientemente exagerada por LeBron James, con tangana incluida, fue lo más intenso de la primera mitad. Lo demás fue un monólogo de los Warriors de principio a fin.

Noche de estrellas

El cuarteto estelar de Golden State no defraudó. Klay Thompson fue el máximo anotador con 26 puntos, Kevin Durant hizo virguerías en ataque y defensa (21 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 tapones y 2 robos), y Stephen Curry estuvo soberbio en la dirección con 20 puntos, 11 asistencias y 4 robos.

Mención especial mereció Draymond Green. La acción sobre LeBron James y un enganchón con Richard Jefferson le valieron una flagrante de primer grado y una técnica, pero aparte de eso tuvo un partido impecable a ambos lados de la cancha. El ala-pívot rubricó su tercer triple-doble de la temporada con 11 puntos, 13 rebotes, 11 asistencias y 5 tapones en uno de sus mejores partidos del año.

Unos Cavs desconocidos

Cleveland, por su parte, nunca tuvo respuesta. LeBron James acabó con 20 puntos, a costa de un 6/18 en tiros de campo y 6 pérdidas. Kyrie Irving se quedó en 17 con un 6/19 en tiros de campo, mientras que Kevin Love (3 puntos en 16 minutos) solo jugó una mitad por molestias en la espalda. Quedó claro demasiado pronto que el milagro de remontar un 3-1 en las pasadas Finales no iba a replicarse de ninguna forma.

Si ambos equipos tenían presente el factor cancha en unas hipotéticas Finales, Golden State ha dado un paso de gigante para asegurarse ese objetivo. Cleveland salió del Oracle Arena de vuelta a casa (cinco de sus próximos seis partidos serán como local) con un balance de 29-11, mientras que los Warriors se colocan con 35-6. A mitad exacta de su temporada, el equipo de Steve Kerr va a ritmo de 70 victorias, a solo tres de su histórica campaña pasada. Y no hubo triunfo más dulce que el de este lunes, en el siempre especial escenario del día de Martin Luther King Jr.

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