Home FÚTBOL Europa Madrid pierde 1-2 contra Valencia. Sigue líder… Aún.

‘Benvinguts a Mestalla’. Era el falso anuncio de la emboscada al líder. El Valencia tendió una trampa al Real Madrid, que salió del vestuario perdiendo por dos goles. El mensaje era un engaño. Como que este Valencia estuviese hace poco mirando a los de abajo. Mestalla encendió la mecha y LaLiga arde.

El Madrid, con un punto de ventaja, contaba con dos comodines. El primero era en Mestalla y, ya saben, la carta tenía detrás la cara del Joker. El Barça sigue a un punto, sí, sólo a un punto. Y puede salir líder del Calderón

En Mestalla se hizo una hoguera y el primero que se quemó fue Varane, retratado en los dos goles que encajaron los de Zidane en un visto y no visto. El Madrid comenzó dormido y el Valencia ya estaba activado. Desde hace unos días. El líder pestañeó dos veces y se lo perdió. A los 5 minutos Zaza se clavó un golazo a la media vuelta con el permiso de Varane, perdido dentro del área. El francés no lo estaba en la siguiente emboscada che, cuatro minutos después. Salió de su sitio y el Valencia pilló al Madrid en un completo desorden. Orellana acabó marcando delante de Keylor. Mestalla era Mestalla. Y el Valencia no era el de diciembre, entre otras cosas porque hace un año no tenía ni a Zaza ni a Orellana.

El Real Madrid perdía 2-0, pero engañaba. Había un incendio, pero allá que fue. Y sin protección. Munir, bajo palos, y Alves, en su lugar, evitaron el gol del líder, que llegó al filo del descanso. Cristiano cabeceó a la red uno de los nuevos planetas que ha descubierto la NASA.

El Valencia disfrutó entre las llamas. Con Parejo como capitán sin brazalete. Con Nani hasta que aguantó. Rompió a Casemiro en un contragolpe y acabó rompiéndose él. Entró Siqueira y fue antes del gol de Cristiano. Ni el descanso apagó el fuego. Van a tener que replantar el césped de Mestalla. Estaba hecho cenizas.

Ni llamando a los bomberos
Al inicio de la segunda parte volvieron las hostilidades. Diez minutos tardó Voro en meter a Carlos Soler por Orellana para recolocar las minas en el camino del Madrid, que encajonó a su rival en los primeros diez minutos. Después hubo de todo. A la hora entró Bale al rescate.

Ni el árbitro, De Burgos Bengoetxea, se salvó de la quema y se le reclamaron penaltis, rojas y algún detalle. El partido se jugó a muchas revoluciones, aunque Parejo le puso pausa cuando le dejaron, que la tarde tampoco estaba para eso. Keylor salvó algún gol. Y Alves, claro. Que cuando ataca el Madrid el portero ve doble.

Zidane acabó gastando sus balas. Metió a Nacho porque Varane no era él y estaba lesionado y la última fue Lucas. Pero ni llamando a los bomberos. La reacción se quedó a medias y el primer comodín ya huele a chamusquina. Aunque tiene otro, que el Madrid siempre puede agarrarse a algo.

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