Home BEISBOL Iván Rodríguez ingresa a Cooperstown

Las banderas de Puerto Rico se vieron en el Clark Sports Center seis horas antes de que Iván Rodríguez se subiera al escenario el domingo.

Las banderas ondearon sin parar todo el día.

Camisas de Rodríguez como miembro de los Rangers, Marlins, Tigres, Nacionales y Yankees se vieron por todas partes y todos las vestían con orgullo. De hecho, hombres, mujeres y niños con uniformes de la selección de Puerto Rico no podían contener su alegría.

Rueda de prensa de I-Rod

El domingo fue el momento de los miembros del Salón de la Fama, que oficialmente le dio la bienvenida a Rodríguez al club más exclusivo en el béisbol. Rodríguez como sus compatriotas en el Salón de la Fama antes que él, Roberto Clemente, Roberto Alomar y Orlando Cepeda, no entró solo. Una isla también tomó su lugar: su amada Isla del Encanto.

El Día de Pudge en Coopertown también fue el Día de Puerto Rico en Cooperstown. El orgullo de Vega Baja nunca ha olvidado sus raíces. Le recordó a todos los que escuchaban su discurso que está consciente de donde viene y lo lejos que ha llegado.

“En mi hogar en Puerto Rico, no había un mejor momento que el día en que podíamos ver béisbol por televisión”, dijo Rodríguez. “Mi equipo favorito eran los Rojos de Cincinnati porque mi héroe jugaba con ellos. Mi héroe está aquí hoy, Johnny Bench”.

Pero Rodríguez habló sobre más que béisbol en su discurso. Dijo que sus padres son los verdaderos Salón de la Fama. Le dijo al mundo cómo lo guiaron y lo amaron para hacerlo la persona que es hoy. Le agradeció a su hermano Tito por ser su primer coach. Siempre ha hablado de su amor por Puerto Rico y compartió su pasión por la isla.

“Noté todas las banderas puertorriqueñas y ayer también las vi en el desfile”, manifestó el ex receptor. “Fue un gran momento, el poder ser el cuarto boricua en el Salón. Es una isla de tres millones de personas, eso demuestra lo bueno que somos y el respeto que le tienen a esta isla. Trabajamos fuerte en el béisbol. Si vas a Puerto Rico, en cada esquina puedes ver a los niños jugando pelota”.

El nuevo inmortal también habló sobre la primera vez que trabajó con otro Salón de la Fama.

“La primera vez que fui el receptor de Nolan Ryan en 1991, me senté en la sala de los coaches”, recordó Rodríguez. “Platicamos con el coach de pitcheo Tom House. Nos conocimos y yo no hablaba el idioma. Lo único que Nolan me dijo fue, ‘No tienes que hacer mucho muchacho. Sólo muéstrame los dedos y yo te tiro la bola'”.

El discurso de Rodríguez tuvo varios momentos graciosos. Compartió la historia de cuando se colgaba de un árbol porque se sentía muy corto y pensaba que el ejercicio le ayudaría con su estatura. Se paró al lado del podio y dijo que medía “un 5-9 bastante alto”.

Todos comenzaron a reírse. Pero cuando habló de su isla, fueron palabras del corazón.

“Veremos mucho más”, declaró Rodríguez. “En estos momentos hay superestrellas boricuas en las Grandes Ligas. Pienso que Edgar Martínez se está acercando y estará aquí un día. Carlos Beltrán, cuando se retire, sería otro. Como puertorriqueño fue algo especial ver todo este apoyo. Cuando vuelvo a Puerto Rico y recibo todo ese apoyo, me motiva para hacer todo esto que hago por la isla. Siempre haré todo lo posible”.

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