LeBron en la temporada más complicada de su carrera.

Da la sensación de que los Cavaliers no ven la hora de jugar esta noche ante Orlando Magic. No es que últimamente estén disfrutando precisamente en la pista, pero tres días son un parón eterno si acabas de perder con los Warriors y si esa derrota es la cuarta seguida y la novena en 12 partidos (desde el 19 de diciembre). Tyronn Lue organizó una sesión de entrenamiento para tratar de normalizar el panorama y relanzar la atmósfera de un equipo ahora mismo en seria amenaza de ruina. La prensa de Cleveland ha señalado que dentro del vestuario se duda de que esta vez se pueda volver a la buena senda cuando lleguen los playoffs, como sucedió la pasada temporada, se cuestiona la gestión de las rotaciones de Lue y hasta se pone en duda si LeBron James pone sus estadísticas por delante de la armonía del equipo.

Es decir: todo va mal. Con la penúltima defensa de la NBA por rating, un coladero, y jugadores muy veteranos (Wade, Korver, Frye, Calderón…) y en algunos casos muy lejos de su versión óptima (caso de JR Smith y Tristan Thompson, esenciales en el anillo de 2016) los Cavs están 26-17, en proyección de no llegar ni a 50 victorias y en una tremenda crisis de confianza. Tanto que para LeBron esta (la decimoquinta) está siendo la temporada más dura en la NBA: “Está suponiendo un reto tremendo. Los jugadores entran y salen de la rotación por las lesiones, es muy difícil. Parece que digo lo mismo cada año pero esta vez está siendo un reto difícil de verdad. Pero tenemos que resolverlo, tenemos que salir a la pista y jugar”. Además, y su tono no ha pasado desapercibido, fue ayer más tibio que otras veces cuando se le preguntó por las opciones de los Cavaliers de ser campeones: “Ese es el objetivo y para eso trabajamos”. LeBron, por cierto, promedia en lo que va de temporada 27,3 puntos, 8,8 rebotes y 8 asistencias.

Los Cavaliers (séptimos de la NBA en ese dato) suman 124 partidos de ausencia por lesión de sus jugadores (38 Isaiah Thomas, 36 por ahora Derrick Rose…). Así que Tyronn Lue trata de transmitir calma con el mensaje de que en algún momento estarán todos y todos en forma. Y que entonces se verá a los verdaderos Cavaliers: “Sé cómo de buenos podemos ser. En cuanto pasen las lesiones, las restricciones de minutos y todo lo demás, estaremos bien. Cogeremos ritmo, tendremos las piernas más frescas… Se filtran cosas del vestuario, fuentes anónimas. Pero yo miro a mis jugadores y ninguno se llama fuente anónima. En los dos últimos partidos ha habido cosas muy positivas a pesar de las derrotas. Tengo confianza, sé que podemos ser campeones”.