Mets unen esfuerzos y apoyan a Puerto Rico

NUEVA YORK — Los Mets brindarán su ayuda a Puerto Rico tras el paso del Huracán María, la segunda tormenta en sacudir la isla en menos de un mes.

El conjunto de Queens se ha asociado con el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, y la organización Empire State Relief & Recovery Effort for Puerto Rico para recaudar en el Citi Field artículos de ayuda que serán enviados a la Isla del Encanto.

“De parte de la organización de los Mets, queremos agradecerle al gobernador Cuomo por coordinar este enorme esfuerzo para la isla de Puerto Rico”, expresó el jefe ejecutivo de los Mets, Jeff Wilpon, por medio de un comunicado. “Los Mets y nuestros aficionados acompañan a todos nuestros amigos y familiares puertorriqueños durante este momento difícil”.

Aaron Judge el niño de los ojos de New York

Judge rompió el récord de Mark McGwire, de más cuadrangulares por parte de un novato en las Grandes Ligas, al sacudir dos por segundo día consecutivo y llegar a 50 en el duelo que los Yankees de Nueva York ganaron el lunes por paliza de 11-3 ante los Reales de Kansas City.

“Todo el año ha sido increíble… la sensación es increíble”, dijo Judge.

El toletero de 25 años pegó su primer cuadrangular del juego en el tercer inning para remolcar dos anotaciones ante Jakob Junis (8-3), un batazo entre los jardines derecho y central. Añadió un vuelacerca solitario en el séptimo, depositando la bola en el bullpen del equipo visitante al fondo del izquierdo.

Luego de ese segundo garrotazo, Judge volvió a la cueva para dar unos apretones de manos y unos abrazos a sus compañeros, quienes le recomendaron que agradeciera la ovación del público.

“Me dijeron, ‘tiene que salir otra vez, tienes que ir allá'”, relató. “Fue la primera vez que lo hice. Creo que la ocasión era buena”.

McGwire sumó 49 jonrones para Oakland en 1987, rompiendo la previa marca de 38 fijada por Wally Berger en 1930 con los entonces Bravos de Boston e igualada por Frank Robinson por Cincinnati en 1956.

Judge acumula 13 jonrones en septiembre y seis en cinco partidos. Figura segundo en las mayores, por detrás de los 57 de Giancarlo Stanton de los Marlins de Miami. Judge también registra cuatro juegos con más de un jonrón este mes y siete en toda la campaña.

Su repunte en el último mes ha disipado las dudas generadas por el bache en el que se sumió tras la pausa por el Juego de Estrellas.

Gran favorito para llevarse el premio al Novato del Año, Judge ha vuelto a prenderse en la puja por el galardón al Jugador Más Valioso.

“Noté frustración”, dijo el manager de los Yankees Joe Girardi. “Nunca lo vi alicaído. Nunca lo vi rindiéndose. Nunca lo vi perdiendo la fe en sí mismo”.

“Se ha conducido en todo momento con clase y humildad… “Para mí, está en la conversación por el MVP”, añadi?? Girardi.

Judge tenía 30 jonrones y 66 impulsadas, más un promedio de .329, cuando acudió a Miami para el clásico de mitad de temporada, en el que ganó el Derby de Jonrones. Pero, en un lapso de 44 juegos hasta el 31 de agosto, apenas pudo conectar siete jonrones con 16 impulsadas, además de poncharse 67 veces.

Todo ha sido distinto en septiembre, en el que ha subido su promedio a .283 con 108 impulsadas. Es el líder de la Liga Americana con sus 120 boletos, pero también comanda las mayores con 203 ponches.

¿Dudó que esa mala racha podría frenarle en el impulso para los 50 jonrones?

“Nunca pensé en eso, especialmente con nuestra lucha por meternos en los playoffs. Estaba más preocupado en hacer todo lo posible para ayudar al equipo para estar jugando en octubre”.

Los otros candidatos al MVP son el venezolano José Altuve (Houston), el dominicano José Ramírez (Cleveland) y Mike Trout (Angelinos).

“Yo prefiero encontrarme en una buena posición en los playoffs y sostener un trofeo de la Serie Mundial que un trofeo de MVP”, dijo Judge.

Nueva York empezó la jornada cinco juegos detrás de los Medias Rojas de Boston, líderes de la División Este de la Liga Americana. Los Yankees necesitan una victoria o que Minnesota caiga para asegurar la localía en el juego de comodines, el 3 de octubre.

Greg Bird aportó un jonrón de dos carreras en el sexto. Gary Sánchez siguió los pasos de Judge en el séptimo, para la tercera ocasión en el año en el que los dos dieron cuadrangulares consecutivos. El receptor dominicano quedó con un total de 33 esta campaña.

Kansas City, quizás en la última semana con los potenciales agentes libres Eric HosmerAlcides EscobarLorenzo Cain y Mike Moustakas, quedó al borde de la eliminación en la carrera por entrar a los playoffs.

CC Sabathia (13-5) se llevó la victoria tras alcanzar el séptimo inning con una ventaja 6-0. El zurdo fue relevado tras permitir un jonrón de dos carreras al venezolano Salvador Pérez y luego otro solitario de Moustakas.

Por los Yankees, el dominicano Sánchez de 5-3 con anotada y remolcada. El venezolano Ronald Torreyes de 4-3 con carrera anotada.

Por los Reales, los venezolanos Pérez de 3-1 con anotada y par de impulsadas, y Alcides Escobar de 4-0. Los dominicanos Jorge Bonifacio de 2-1, y Melky Cabrera de 4-1. El brasileño Paulo Orlando de 2-0.

En Toronto aman a Bautista

TORONTO — El dominicano José Bautista le trajo personalidad y confianza a los Azulejos. Es el protagonista de uno de los momentos más icónicos en la historia de la franquicia y será recordado como uno de los mejores atletas que han pasado por Toronto.

Por eso, y ante la posibilidad de que no esté con el club la temporada entrante, el domingo por la tarde los fanáticos de los Azulejos aprovecharon para darle las gracias.

Toronto bautizó la serie ante los Yankees que terminó el domingo como “el Fin de semana para apreciar a los fanáticos”, pero en realidad han podido rebautizarlo en honor a Bautista, porque fue el foco de atención. Las ovaciones de pie fueron fuertes, largas y frecuentes, con fanáticos y compañeros de equipos entregados a celebrar la carrera de uno de los más grandes atletas de Toronto.

Nadie sabe realmente qué pasará después de esta campaña, pero se espera que el tiempo de Bautista en Canadá llegue a su fin tras 10 temporadas. Y si lo que pasó el domingo fue realmente su último juego en el terreno del Rogers Centre como pelotero de los Azulejos, Bautista deleitó a los presentes con una última tarde memorable gracias a un par de hits, una empujada y una despedida que dejó pocos ojos sin lágrimas en el parque.

“Muchísimas emociones bonitas”, dijo Bautista después del encuentro. “Es bueno que se te reconozca así, y es sabroso sentir todo ese amor. Aprecio mucho todo lo que pasó”.

El juego del domingo no significó nada para los Azulejos en la tabla de posiciones, pero claramente había un ambiente especial en el Rogers Centre para el último juego de la temporada en casa. Marcus Stroman salió a calentar antes del duelo con una camisa original usada por Bautista en el 2010. Los fanáticos empezaron a corear “José, José, José” durante los estiramientos y se pusieron de pie cuando fue su nombre fue anunciado en presentación del lineup.

En el sumo de respeto, cuando Bautista salió al terreno antes del primer inning ninguno de sus compañeros lo siguió. En vez de eso, se quedaron en el dogout para que el quisqueyano pudiese disfrutar del momento. Bautista no sabía que harían eso y cuando se dio cuenta era demasiado tarde. Corrió hasta el jardín derecho, elevó su mano y saludó al público antes de que el resto del equipo entrase al diamante.

La temporada 2017 de Bautista no salió como se esperaba, pero nada de eso importó el domingo. Lo importante fue agradecer a un hombre que está casi en lo más alto de cada categoría importante en la historia de Toronto. Es segundo en jonrones (287), segundo en boletos (802), tercero en carreras anotadas (788) y tercero en empujadas (763).

“Fue una idea de todos, algo que conversé con [Kevin] Pillar y [Ryan] Goins, tratando de ver cómo podíamos honrarlo”, dijo Stroman sobre el plan de dejar que Bautista saliese solo. “Fue especial ver todo lo que lo aprecian los fanáticos y buena parte del país. Y debería ser así, porque ha tenido una carrera fantástica y ha hecho cosas extremadamente especiales. Espero que regrese. Espero que este no sea mi último juego de local junto a ‘Bau'”.

Los Azulejos no eran mucha cosa cuando Bautista llegó sin hacer mucho ruido en el 2008. La asistencia estaba por el suelo, y con razón: el equipo no había jugado un juego importante en septiembre desde 1993. Se daba casi por descontado que Toronto terminaría año tras año detrás de los poderosos Yankees y Medias Rojas.

Había, de cierta manera, un complejo de inferioridad asociado con el equipo y su base de fanáticos. No sucedió de la noche a la mañana, pero con el tiempo Bautista ayudó a cambiar todo eso. El récord para el club de 54 jonrones en el 2010, los seis viajes al Juego de Estrellas. Los dos jonrones que tiró en la Serie de Campeonato de la Liga Americana en el 2015 y por supuesto, el famoso Bate que lanzó al aíre cuando sentenció a los Rangers en la Serie Divisional del 2015 con aquel jonrón inolvidable.

Pocos jugadores han significado más para esta ciudad y este país que el número 19. Un reportero le contó a Bautista después del juego que el expresidente de la novena, Paul Beeston, le dio el crédito de haber vuelto a hacer relevante el béisbol en este lado del mundo. La pelota no era popular entonces, pero ahora resplandece. Bautista rara vez deja ver su lado vulnerable en público, pero esta vez eso cambió.

“Yo no iría tan lejos”, dijo Bautista, un segundo antes de que sus ojos empezaran a aguarse y su voz a cortarse. “Pero aprecio lo dicho. Me gustaría pensar que sí ayudé un poquito”.

Yankees regresa a los playoffs

Los Yankees de Nueva York se clasificaron el sábado a los playoffs al asegurar al menos un puesto de comodín en la División Este de la Liga Americana, cuyo título casi saborean los Medias Rojas de Boston.

Los Yankees regresan a la postemporada tras no clasificarse el pasado año, al vencer 5×1 de visitante a los Azulejos de Toronto, gracias a cuadrangular de tres carreras de Greg Bird y otro solitario de Todd Frazer.

El abridor Sonny Gray (10-11) se anotó la victoria al permitir solo una carrera y cuatro imparables en seis innings, y el cubano Aroldis Chapman se apuntó el rescate.

Los Yankees (86-68), que están cuatro juegos detrás de Boston (90-64), jugarían el partido de comodines el 3 de octubre, probablemente con los Mellizos de Minnesota, que ganaron 10×4 a los Tigres de Detroit.

Nueva York quiere romper la maldición que le ha impedido ganar un partido de postemporada desde que Derek Jeter se fracturó el tobillo en el primer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2012, contra Detroit.

En Cincinnati, un jonrón de tres carreras de Mitch Moreland y acertado pitcheo del zurdo venezolano Eduardo Rodríguez, facilitó la victoria de 5×0 de los Medias Rojas sobre Rojos de Cincinnati.

Boston, que ha ganado 13 de sus últimos 16 juegos, busca su segundo título consecutivo del Este de la Liga Americana.

Tanto a Yankees como a Medias Rojas le restan ocho partidos la campaña regular.

Moreland le sonó vuelacercas a Robert Stephenson (5-6) en el sexto inning y llegó a 20 cuadrangulares en la temporada.

Rodríguez (6-6) no aceptó carreras en 7,2 innings de labor, en los que repartió seis ponches y regaló dos boletos.

 

José Abreu es igual a consistencia

CHICAGO — El cubano José Abreu volvió a demostrar que, por sobre todas las cosas, es un pelotero de equipo.

Aunque el sábado se convirtió en el tercer jugador en la historia de las Grandes Ligas que comienza su carrera con cuatro temporadas seguidas sumando al menos 25 jonrones y 100 carreras empujadas, el pelotero de los White Sox tomó el logro con tranquilidad.

El bateador designado estaba orgulloso, pero no exultante después del encuentro en el que cayeron derrotados ante los Reales por 8-2. Era difícil para un líder como Abreu celebrar un logro individual después de una derrota.

“Honestamente no me siento tan contento porque perdimos”, dijo Abreu. “Personalmente se siente bien alcanzar esta meta, este logro. Es algo muy especial para mí y para mi familia”.

“Lo estábamos buscando y lo logré”, siguió Abreu. “Quiero darle las gracias a la organización de los White Sox, al manager Rick Rentería, a mis compañeros, y a todas las personas que me han estado apoyando a lo largo de mi carrera y especialmente este año”.

Abreu, que empujó las dos anotaciones de los White Sox el sábado, se unió al dominicano Albert Pujols (2001-10) y a Joe DiMaggio (1936-39) como los únicos que han logrado este extraño hito. Pujols, DiMaggio (1936-42), Abreu, Al Simmons (1924-34) y Ted Williams (1939-42) son los únicos jugadores que comenzaron sus carreras con cuatro campañas al hilo remolcando al menos 100 rayitas.

Desde que se unió a los White Sox, Abreu ha sido un modelo de consistencia ofensiva. Sus totales de empujadas en cada una de esas temporadas son 107, 101, 100 y 100. Ha dado 36, 30, 25 y 31 jonrones y 35, 34, 32 y 41 dobles, respectivamente.

La consistencia siempre ha sido un objetivo para Abreu, desde su ética de trabajo a la forma en la que se conduce hasta su producción. Pero las 100 empujadas eran una marca de la que habló con su familia durante la temporada muerta.

“Cada año después de la temporada me siento con mi familia a revisar mis números y mi temporada”, dijo Abreu. “El año pasado, cuando nos reunimos, les dije, ‘El año que viene voy a dar 30 jonrones y voy a empujar al menos 100’. Y lo hice”.

“Fui capaz de lograrlo y eso es algo que me hace sentirme orgulloso de mi mismo y de mi familia. Ellos son los que han estado allí apoyándome a lo largo de toda mi carrera”.

El logro de Abreu fue alcanzado jugando con dolor, pues a mediados de semana se bateó un foul en la espinilla. Pero Abreu quería seguir jugando para la organización que lo ha respaldado estas últimas cuatro campañas.

Eso dice más de Abreu que cualquiera de sus impresionantes estadísticas.

“Esta organización fue la que hizo posible el sueño de mi madre de verme jugar pelota en las Grandes Ligas”, dijo Abreu. “Yo tengo que hacer todo lo que pueda por esta organización. Yo voy a seguir hacia adelante. No me estoy sintiendo al 100%, pero voy a seguir jugando”.

“Él trabaja extremadamente duro”, dijo Rentería. “Todo el mundo está feliz por él. Se metió en un grupo muy selecto”.

D-backs aseguran su pase a postemporada

PHOENIX — Los D-backs de Arizona consiguieron un boleto a la postemporada como uno de los Comodines de Liga Nacional, pero la celebración tendrá que esperar un poco más.

Los D-backs amarraron su primer pasaje a la postemporada desde el 2011 el domingo cuando los Cardenales cayeron ante los Piratas y los Cerveceros fueron doblegados por los Cachorros. Sin embargo, no pudieron celebrar de una vez porque todavía estaban jugando contra los Marlins.

Al manager Torey Lovullo le preguntaron antes de juego si pensaba sacar a sus peloteros regulares del encuentro si se enteraba de que ya habían clasificado gracias a los resultados de los encuentros de los Cerveceros y los Cardenales.

“No”, dijo Lovullo. “Vamos a seguir jugando con todo. Aquí vamos a toda marcha. Queremos hacer esto de la mejor manera posible y queremos ganar el juego de hoy. Todos estamos conscientes de los escenarios. Tenemos esto en nuestras manos, nos ganamos ese derecho. Así que tenemos que salir allá afuera y hacerlo realidad”.

Esta es la primera vez que los D-backs obtienen un puesto de Comodín. Habían ganado cinco veces la División Oeste de la Liga Nacional desde que la franquicia nació en 1998.

A los D-backs todavía le restan seis encuentros después del duelo del domingo y Lovullo no quiere que su equipo saque el pie del acelerador y luego no puedan retomar el ritmo cuando comiencen los playoffs.

“Yo pienso que todos hemos sido parte alguna vez de un equipo que ganó su pase temprano y luego bajo la marcha, y eso es algo que me preocupa”, dijo Lovullo. “Quiero pensar en la mejor estrategia para asegurarnos de que, si pasa eso, los muchachos puedan absorber lo sucedido, celebrarlo y después alistarse para el próximo reto. Necesitamos asegurarnos de estar jugando este mismo tipo de béisbol hasta el final, de principio a fin. Eso fue lo que le pedí a los muchachos”.

Boricuas en la MLB ayudan y sufren por su pueblo

HOUSTON — Han pasado tres días desde que el huracán María destruyó Puerto Rico y Carlos Beltrán aún no ha podido contactar a sus padres, que viven en la isla.

Mientras que el bateador designado de los Astros de Houston juegan con angustia y reza porque su familia esté bien tras el paso de la enorme tormenta, Beltrán y su esposa, Jessica, prometieron donar un millón de dólares a los esfuerzos de recuperación.

Beltrán es uno de varios peloteros puertorriqueños en Grandes Ligas — el torpedero de Cleveland Francisco Lindor, el receptor de San Luis Yadier Molina y el recién ingresado al Salón de la Fama Iván Rodríguez, entre otros — que buscan la manera de ayudar a la devastada isla.

“Es algo que necesita hacerse”, dijo Beltrán. “Creo que la única manera en que puedo motivar a las personas a contribuir y ayudar a mi país es actuando de esta manera. En este momento nuestro país sufre por un devastador huracán… solo quiero ayudar lo más que pueda”.

El donativo de Beltrán se presenta en un momento en el que espera con ansiedad recibir noticia de sus padres. Ha estado en contacto con algunas personas en Puerto Rico y les ha pedido que intenten ver cómo está su familia, pero las afectaciones en el servicio de electricidad y los árboles derribados han complicado los traslados dentro de la isla.

“No sé cómo están”, comentó. “No sé lo que sucede con mi familia, no hay comunicación. Así que intento venir al parque con una mentalidad positiva, pero mi corazón y mi cabeza no están aquí”.

Puerto Rico se enfrenta a una desafiante recuperación de la tormenta más poderosa en azotar a la isla en 80 años. Muchos no cuentan con agua potable y toda la isla permanece sin electricidad, y podrían pasar meses antes de que se restaure el servicio.

El compañero de Beltrán en los Astros, campeones del Oeste de la Liga Americana, el estelar torpedero Carlos Correa, ha pasado gran parte de la semana consolando a su madre, quien sufre de una crisis nerviosa desde que perdió contacto con su madre y su padre a primeras horas del miércoles, cuando la tormenta tocó tierra.

Desde la tormenta, Correa ha calzado dos pares distintos de zapatos personalizados que tienen la bandera puertorriqueña, como un recordatorio de lo que sufre la isla.

“Es algo muy complicado”, reconoció Correa. “Intentas mostrar un rostro alegre y jugar al béisbol todos los días e intentar sonreír, pero por dentro sé que mi familia podría estar en problemas. No sé dónde están, qué están haciendo o cómo están. Es algo muy difícil en qué pensar”.

El sábado, Grandes Ligas hizo un donativo de un millón de dólares para ayudar a los esfuerzos de recuperación en Puerto Rico, así como por el terremoto en México. MLB pagará a doctores y otros profesionales médicos para que viajen a ambos lugares a brindar asistencia.

Canó llega a 300 jonrones en presencia de su madre

SEATTLE – El dominicano Robinson Canó se convirtió en el tercer intermedista en la historia de Grandes Ligas en conectar 300 jonrones en su carrera al dar cuadrangular solitario frente a Keone Kela en la derrota de los Marineros ante los Rangers el jueves.

Canó contaba con una fan especial en las gradas del Safeco Field, su mamá Claribel, quien viajó a Seattle desde la República Dominicana esta semana.

“No sabía que ella venía”, contó Canó. “Estaba en mi casa viendo televisión el domingo (por la noche) y me dije, ‘¿Qué hace este carro llegando a esta hora?’ Eran las 11:30 (p.m.). Cuando la vi salir del carro le dije, ‘¿Qué haces?’ y ella me dijo, ‘Vine a ver su jonrón 300’. Siempre es bueno ver a tu familia, sobre todo a tus padres”.

Claribel vio a su hijo unirse a Jeff Kent (377) y el Salón de la Fama Rogers Hornsby como los únicos intermedistas en el club de los 300 jonrones cuando dio un batazo de 438 pies por el jardín central del Safeco. Fue su tercer cuadrangular más largo de la temporada.

Canó también se convirtió en el 12mo jugador activo con 300 vuelacercas o más, un grupo que incluye a su compañero y compatriota Nelson Cruz, quien se unió al club durante esta campaña.

El bambinazo de Canó del jueves fue su número 22 de la temporada y su primero desde el 2 de septiembre. Sin embargo, el oriundo de San Pedro de Macorís batea .360 en el presente mes, con 15 empujadas. El ocho veces convocado al Juego de Estrellas afirma que no sentía presión, pese a tener 15 partidos sin volar la cerca antes del jueves.

“En realidad, no”, dijo Canó. “Vengo dándole a la bola por la banda conttraria y usando todo el terreno. No trataba de dar jonrones, sino tratar de ayudar al equipo a ganar. Esa es la meta. Hasta en ese turno, no trataba de dar jonrón”.

Canó es el 16to jugador de la historia con 300 cuadrangulares, promedio de por vida de al menos .300, 1,000 anotadas, 2,000 hits, 500 dobles y 1,000 impulsadas. Ese prestigioso grupo incluye al coach de bateo de los Marineros, el boricua Edgar Martínez, además de Hank Aaron, George Brett, el venezolano Miguel Cabrera, Lou Gehrig, Todd Helton, Hornsby, Chipper Jones, Willie Mays, Stan Musial, el dominicano Albert Pujols, el quisqueyano Manny Ramírez, Babe Ruth y Al Simmons.

“Significa mucho”, dijo Canó acerca del hito. “De manera humilde, son cosas que me dan orgullo conmigo mismo, con mis padres y mi familia, y la forma en que me han criado para poder llegar a este nivel.

“Es algo que me va a motivar a seguir trabajando todos los días para venir y ayudar a este equipo a ganar los juegos. Fue bueno dar el 300, pero lo primordial es que perdimos el juego y eso no es divertido para nada”.

Canó está lejos de los 39 bambinazos que dio el año pasado, la mayor cantidad en su carrera, pero el manager de los Marineros, Scott Servais, cree que el veterano de 34 años podrá relajarse un poco ahora que ha llegado al número redondo de 300.

“Es un logro fenomenal”, dijo Servais. “Nelson lo hizo este año con su número 300 y ahora Canó. Tiene un talento bien especial y, saben, ha sido una lucha para él en la segunda mitad de la temporada. Sé que está un poco decepcionado.

“No ha tenido su típica segunda mitad a la que está acostumbrado, con los números de poder. Pero (el jueves) le dio bien a la bola y vamos a ver si eso lo impulsa, porque él es una gran parte de nuestra ofensiva”.

Astros campeones del Oeste

HOUSTON — En esos momentos finales, Justin Verlander hizo algo que nunca había hecho antes. Algo que se había prometido hacer si algún día volvía a estar en una posición así.

Esta vez, iba a recordar cómo se veía y cómo se sentía todo el ambiente. No quería olvidar ni las caras, ni las emociones. Una carrera de 13 temporadas en las Grandes Ligas le han enseñado que días como éste son raros.

Esa era la razón por que la que estaba vistiendo este uniforme el domingo por la tarde, cuando tomó la pelota y los Astros ganaron el título de la División Oeste de la Liga Americana venciendo por 7-1 a los Marineros en Minute Maid Park.

Al final, con los fanáticos parados esperando el gran momento y sus compañeros en el último escalón del dugout, Verlander hizo todo lo que pudo para disfrutar el momento.

“Pasa tan rápido, y además lo puedes olvidar rapidísimo”, diría luego. “Siento que ésa es una de las cosas que he aprendido con los años”.

Eso fue lo mismo que les dijo A.J. Hinch, el manager de los Astros, a sus pupilos después del juego. Este es un día que posiblemente van a recordar toda la vida.

“Uno nunca sabe si va a estar en un equipo mejor”, dijo Hinch. “Tienes que disfrutarlo, porque hacer esto es difícil.

“Me encanta ser el manager de estos muchachos”, continuó el piloto. “Es muy gratificante poder crear una cultura y ver a los jugadores desarrollar su química y ver todo funcionar en una temporada en la que siempre nos mantuvimos en el mismo rumbo.

“Estos muchachos son especiales para mí como manager y como persona. Poder verlos celebrar, verlos felices y logrando lo que lograron es algo que no voy a olvidar”.

Todavía hay razones para seguir jugando antes de que comience la postemporada. Los Astros (91-58) están en una dura pelea con los Indios (93-57) por el mejor récord de la Liga Americana y no piensan quitar el pie del acelerador para los últimos 13 juegos de la temporada.

Pero el domingo no se trató de eso. Se trató de ganar la primera división para la franquicia en 16 años con un grupo de jugadores cuya marca de fábrica es una ofensiva extremadamente profunda, además de la energía y unión del grupo.

“Este es el equipo más talentoso con el que he estado involucrado”, dijo el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow. “No veo la hora de saber qué nos trae octubre”.

Lo que hicieron para coronarse el domingo es lo que les gustaría ver en los playoffs. Un Verlander dominante que ponchó a 10 y permitió una sola vuelta en siete innings y que ahora ha permitido sólo dos rayitas limpias en 21 episodios con Houston.

El novato Derek Fisher los pondría arriba con un jonrón y luego el venezolano Marwin González, George Springer y el puertorriqueño Carlos Correa le seguirían los pasos con sus respectivos cuadrangulares para abrir la pizarra.

La adquisición de Verlander, concretada el 31 de agosto minutos antes del límite para poder incluir a los jugadores en el roster de postemporada, le trajo energía y optimismo a la franquicia tras un mes en el que dejaron récord de 11-17.

“Este es uno de los equipos más talentosos en los que he estado, y he estado en algunos equipos súper talentosos”, dijo Verlander. “Pero al final del día, tienes que ganar la Serie Mundial”.

El dominio de los Astros puede verse en la tabla de posiciones. Se montaron en lo más alto de la División Oeste de la Liga Americana el 14 de abril y en un momento crearon una ventaja de 18.0 juegos. Se coronaron tras 156 días seguidos en el primer lugar y en su partido número 149, un récord para la franquicia.

Su talento fue puesto a prueba una y otra vez. En algún momento tuvieron a cuatro de sus cinco abridores regulares en la lista de lesionados. Jugaron para foja de 20-22 mientras Correa estuvo en la lista de lesionados.

Houston encabeza las Grandes Ligas con 815 carreras anotadas y .824 de OPS. Y en una época de muchos ponches, los Astros son una rareza: terceros en las Mayores con 221 jonrones y a la vez el equipo que menos se poncha con 987.

La energía de Springer fue la bujía. La pasión de Correa mantuvo la marcha y la excelencia de José Altuve nunca bajó su intensidad.

Pero a la misma vez, recibieron aportes desde cada rincón del clubhouse, desde González con sus 22 jonrones mientras abría juegos en cinco posiciones distintas hasta la explosión del tercera base Alex Bregman en su primera temporada completa en la Gran Carpa.

Un derecho, Brad Peacock, ayudó a rescatar la rotación durante las lesiones de tantos compañeros suyos, mientras que otro, Joe Musgrove, se convirtió en un relevista dominante.

El Huracán Harvey los obligó a jugar una serie como locales ante los Rangers en Tampa Bay. Cuando regresaron a una ciudad golpeada, los Astros se remangaron la camisa y ayudaron en la reconstrucción de Houston.

Cuando a Hinch le preguntaron cómo habían hecho sus jugadores para olvidarse de la tragedia y concentrarse en jugar pelota, respondió: “No quiero que olviden nada. Esta es nuestra ciudad”.

La celebración del domingo tenía años en construcción. Cuando el empresario local Jim Crane compró el club en el 2011, desarrolló un plan para que los Astros se reconstruyesen sobre la base de la juventud y el desarrollo de jugadores.

Mantuvo ese plan y recibió la primera recompensa en el 2015 cuando ganaron Houston ganó una plaza como Comodín y un viaje a la Serie Divisional ante los Reales. El de ahora es un paso más.

“Este ha sido un esfuerzo, desde lo más alto hasta lo más bajo, de gente haciendo su trabajo”, dijo Luhnow. “Y no estamos satisfechos. Esta es una gran celebración para algo grande que se ha logrado, pero en realidad éste es el comienzo del próximo paso para nosotros”.

David Ortiz firma de por vida con los Red Sox

Los Medias Rojas de Boston y el ex toletero dominicano David Ortiz firmaron un acuerdo de trabajo, que amarra al futuro miembro del Salón de la Fama por siempre a la organización. “Por siempre”, fue el juego de palabras que usó la franquicia en un comunicado enviado el miércoles a los medios de comunicación para explicar la duración del acuerdo.

En sus nuevas funciones, Ortiz actuará como mentor de los jugadores actuales, participará en los esfuerzos de reclutamiento en la agencia libre, hará una variedad de apariciones especiales para el club y trabajará en una capacidad de desarrollo de negocios para Fenway Sports Management y sus socios.

“Durante más de una década y media, llegamos a saber qué tipo de hombre es David, tanto dentro como fuera del campo”, dijo John Henry, propietario principal de los Medias Rojas.

“Su habilidad y éxito en el diamante son solamente superados por su espíritu, compasión y gran corazón. No puedo pensar en un mejor representante para nuestra organización. Estoy feliz de que ahora podemos decir oficialmente lo que sabemos hace mucho tiempo, David es familia”, dijo Henry.

Tom Werner, el presidente del club de la Liga Americana, fue más enfático y preciso.

“Durante 14 temporadas, David fue parte instrumental de las victorias y logros de este club. “Él se entregó para nosotros en cada escenario, incluso los que parecían terribles y sin esperanza – él nunca nos defraudó. Al igual que David mismo, este acuerdo es único y la primera vez que hemos hecho un compromiso de este tipo o esta longitud a un jugador, retirado o activo”, dijo Werner.

“Estoy encantado de que tengamos una relación duradera con él. Uno que nos trae la sabiduría, la experiencia y el carácter que ha levantado este club una y otra vez”, agregó.

Ortiz, quien jugó con Boston en 14 de sus 20 temporadas en Grandes Ligas, dijo adiós al béisbol tras la temporada del 2016, cuando fue convocado al Juego de Estrellas por décima ocasión, obtuvo su séptimo Bate de Plata y quedó en sexto lugar en la carrera por el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

El poderoso bateador zurdo logró 483 de sus 541 jonrones y 1,530 de sus 1,768 carreras impulsadas con los Medias Rojas, a los que ayudó a ganar sus únicos tres títulos de Serie Mundial desde 1918 (2004, 2007 y 2013). Para todos los miembros de la numerosa “Nación Medias Rojas”, el “Big Papi” dominicano ha sido uno de los mayores íconos deportivos de la ciudad.

“Estoy feliz de poder ayudar a la organización de los Medias Rojas que amo, en cualquier faceta en que pueda”, dijo Ortiz, cuyo #34 fue retirado por el equipo el pasado viernes 23 de junio para convertirse en el undécimo que engalana la fachada del jardín derecho en Fenway Park.

“Ya sea que ofrezca consejos a un jugador joven, ayudando a convencer a un agente libre de que no hay mejor ciudad para jugar que Boston, o representando al club en la comunidad y con sus socios, es genial formar parte de la organización de los Medias Rojas. Parece que nunca me fui”, agregó.

Nota tomada de : espndeportes.com