Sevilla tira de épica para tumbar la racha del ‘invencible’ Real Madrid

El Sevilla acabó con la racha triunfal del Real Madrid -40 partidos consecutivos sin conocer la derrota- y se llevó el triunfo en un partido épico. Cristiano Ronaldo hizo el primer gol de penalti, Sergio Ramos marcó en propia puerta en el 85′ y Jovetic, que entró en la segunda parte, anotó el gol definitivo para el cuadro de Sampaoli en el último minuto.

Veamos el video aca:

La racha que no tiene fin

El equipo de Zidane suma 40 partidos sin perder, récord absoluto en España

El récord de imbatibilidad que tenía el Barcelona de Luis Enrique de 39 partidos consecutivos sin peder ya es historia. Se lo ha arrebatado el Real Madrid, que con el empate in extremis conseguido este jueves ante el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, suma ya 40 encuentros seguidos invicto.La última derrota del conjunto blanco fue el 6 de abril de 2016 frente al Wolfsburgo en Champions. Desde entonces no conoce la derrota. Comenzó la racha tres días después de caer en Alemania ganando al Eibar en Liga en el Bernabéu. Desde entonces suma 31 victorias y 9 empates. Durante este periodo de tiempo ha ganado la Champions, la Supercopa de Europa y el Mundialito de Clubes.

Veamos el resumen de los goles versus el Sevilla en copa del Rey:

Diario Marca.

El barca se vacía y Messi decide ante el Athletic

El Barcelona guardó el altavoz, desconectó el micrófono y agarró el balón. Fue así como terminó de una vez por todas con el ruido y la polémica arbitral. El espectáculo se vio sobre el césped del Camp Nou y no en zona mixta. El Barça estará en cuartos de final. A los malos arbitrajes, buena cara… y mucho Messi.

Al gol mal anulado a Suárez respondió el uruguayo con un precioso tanto de volea. A la sequía y las críticas se rebeló Neymar con un penalti y su ansiado gol desde los once metros. Al gol de Saborit y la complacencia de Gil Manzano se alzó Messi desde el balón parado. Fue Leo, una vez más, el que dijo basta.

La agitación y el conflicto provocado por Piqué sirvió para ver a un Camp Nou en un estado de excitación pocas veces antes visto. Arropó a un Barça que definitivamente no pasa por su mejor momento. Por una razón u otra, el equipo de Luis Enrique ya no recuerda lo que es vivir un partido tranquilo. Una genialidad de Suárez y un regalo de Bóveda habían dejado la eliminatoria de cara pero la fragilidad defensiva volvió a jugar a los azulgrana una mala pasada y obligó a Messi a destapar el tarro de las esencias. El aroma se convierte en un tufo impresionante cuando el balón permanece parado cerca del área.

El Barça salió enrabietado, tapando las dudas futbolísticas con corazón, ímpetu y despliegue físico. Valverde se olvidó de Muniain y Aduriz y su presión adelantada fue tan ambiciosa como fugaz. Encontró el Barça el balón sin el acierto ni la profundidad de tiempos mejores. Ni siquiera eso le hace falta para marcar diferencias.

A los 26 minutos Neymar encontró el espacio y Suárez la definición. Gil Manzano, en el punto de mira, se equivocó en su primera gran decisión. Anuló un gol a todas luces legal. Para añadir más leña al fuego. Para apuntar otro dato en el cuaderno de bitácora de Gerard. En la siguiente nadie pudo echar por tierra el remate del uruguayo. En una volea excelsa a pase de Neymar, Suárez encontró el camino.

La jugada fue un alivio especialmente para el cuestionado Neymar, que pone una mejilla y la otra cuando vienen mal dadas. Nadie puede discutir el compromiso del brasileño, que lo intentó hasta que Bóveda le ofreció una oportuna solución a su falta de acierto. Regaló un penalti que Messi dejó a su compañero. Él lo necesitaba más.

La tranquilidad fue un lujo que pasó de puntillas por el Camp Nou. Cuatro minutos más tarde, Saborit remataba con un gran cabezazo un centro medido de Elustondo. Y vuelta a empezar. De nuevo nerviosismo, dudas y una buena dosis de tranquilizantes mientras el Barça esperaba a que apareciese Leo. En realidad, es como esperar al camarero con la cuenta en un restaurante de postín o visitar el buzón día tras día buscando una multa al intuir un flash mientras volvías a casa del trabajo. Puede tardar un mundo, la espera puede resultar insoportable, pero siempre llega.

La película de siempre

En esta ocasión tardó 79 minutos. Alba, Neymar Suárez… todos o casi todos pasaron por caja y se fueron con las manos vacías. Se acumulaban las oportunidades, aumentaba la incertidumbre. Y entonces llegó el momento. Apareció la falta, la acción a balón parado. La película de siempre, el ‘Pretty Woman’ de navidades, el Roscón del día de Reyes. La estrategia y Messi, Leo y la estrategia. Y se acabó. Iraizoz lo volvió a sufrir. El argentino buscó, una vez más, el lado del portero. Esta vez fue abajo, pegada al palo. Allí brotó un billete hacia cuartos de final. Y a otra cosa.

Neymar rozó el gol de la noche y el Barça tuvo hasta unos minutos de tensa diversión. Fútbol, que es al final de lo que trata todo este tinglado. Así funciona esto, que diría Piqué. Y lo demás, ruido.

Cristiano Ronaldo “The Best”

  • Cristiano: “Entiendo que los jugadores del Barça no hayan venido”
  • Cinco madridistas en el mejor once del año

No podía ser otro. El primer ‘The Best’ de la historia fue a parar a las manos de Cristiano Ronaldo, que corona un año inolvidable con el recién estrenado premio de la FIFA para designar al mejor futbolista de 2016.

‘The Best’ pone la guinda al año perfecto de Cristiano Ronaldo, que lo ha ganado casi todo. Comenzando por la Undécima y la Eurocopa y acabando con la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes para firmar un póker al alcance sólo de los elegidos.

Cristiano se impuso en la votación a Messi y Griezmann y confirmó su supremacía en el mundo del fútbol después de mostrar su cuarto Balón de Oro hace un par de días en el Bernabéu. Además del premio de ‘France Football’, Cristiano se ha llevado el trofeo a mejor jugador de la UEFA, el premio Di Stéfano, el mismo otorgado por MARCA y ‘La Gazzetta dello Sport y el que sumó como presente en el once ideal elegido por todos los jugadores del planeta fútbol.

Ahí no queda la cosa. Cristiano fue máximo goleador de la Champions que ganó el Madrid en Milán, fue el mejor goleador internacional para la IFFHS y también se llevó el Globe Soccer, el World Soccer y el trofeo que le acredita como el Deportista Europeo del Año, entre otras consideraciones.

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‘Simply The Best’. 2016 ha sido el año de Cristiano Ronaldo y también el del Real Madrid, que copó con cinco futbolistas el once de FIFA. Sergio Ramos, Marcelo, Kroos y Modric compartieron once con el mejor: ‘The Best’ CR7.

Votación a ‘The Best’ como mejor jugador

  1. Cristiano Ronaldo (34,54%)
  2. Messi (26,42%)
  3. Griezmann (7,53%)
  4. Neymar (6,23%)
  5. Luis Suárez (5,11%)
  6. Bale (4,62%)
  7. Mahrez (2,20%)
  8. Buffon (1,85%)
  9. Iniesta (1,69%)
  10. Kroos (1,25%)
  11. Alexis Sánchez (1,19%)
  12. Lewandowski (0,93%)
  13. Modric (0,89%)
  14. Özil (0,86%)
  15. Vardy (0,81%)
  16. Neuer (0,80%)
  17. Sergio Ramos (0,70%)
  18. Ibrahimovic (0,50%)
  19. Pogba (0,47%)
  20. De Bruyne (0,46%)
  21. Kanté (0,40%)
  22. Kun Agüero (0,38%)

-Marca

El Barça fracasa

Las opciones de este Barça en la Liga se hicieron añicos en el nuevo estadio de La Cerámica. Se rompieron con un gol de Sansone y puede que ni la MSN ni Luis Enrique logren recomponerlas. A no ser que Messi se lo tome como algo personal. . Los azulgrana se lo tomaron con calma y respondieron sólo cuando se vieron con el agua al cuello. Ahí les echó una mano también Iglesias Villanueva para añadir más picante al partido. Y ahí apareció Messi para rescatar un punto insuficiente. Las aspiraciones al título son ya mínimas en este Barça tan frágil como un jarrón de porcelana.

Pronto se empina la cuesta de enero para este Barça. Su defensa está de rebajas y el resto no andan mucho más acertados. Especialmente Neymar, que ha convertido su problema del gol en el problema del Barça. En los pocos momentos que los de Luis Enrique encontraron soluciones al entramado defensivo amarillo apareció Neymar, atascado y errático como nunca en la definición. Lo del brasileño ya empieza a tener un componente psicológico. Preocupante.

Si Messi no desequilibra nadie ofrece un plan B. Así de sencillo. André Gomes es un alma en pena que pasea la camiseta azulgrana con una parsimonia que desespera. Luis Enrique insiste en el portugués pero las oportunidades se acaban. En el renombrado estadio de La Cerámica ofreció otra pésima actuación. Y ya van unas cuantas.

El Barcelona se apoderó del balón desde el inicio, también porque el Villarreal lo quiso, y se acomodó sobre un ritmo pausado al que acostumbra en las últimas fechas el equipo azulgrana. Marcha lenta y fragilidad defensiva. Ocurrió en Vigo, durante 45 minutos en Sevilla y en otros tantos campos. Neymar mandaba al limbo la primera a los ocho minutos en un mano a mano con Asenjo y sumó otra oportunidad fallada a la media hora, cuando se confió a la hora de empujar a la red un pase inmejorable de Suárez.

Mientras el brasileño echaba por tierra el trabajo en los últimos metros, Pato ponía a prueba la inseguridad de Mascherano, un día más retratado con espacios. El Villarreal se acercaba poco pero cuando lo hacía desnudaba al Barça con una facilidad pasmosa.

En su tercer acercamiento de la noche lo dejó literalmente en cueros. Mascherano se olvidó de su espalda, Pato midió genial los tiempos del contragolpe y Sansone hizo el resto. Una buena definición y la habitual presencia fantasma de Ter Stegen, que no falla pero tampoco decide. Pocos recuerdan una mano decisiva del alemán.

Se esfumaba la Liga y despertó el Barça, que tocó a zafarrancho. Casi todo lo que no hizo hasta entonces el equipo de Luis Enrique lo mostró para buscar la remontada. Velocidad, desborde… pero sin acierto. Y hasta sin fortuna. Messi se encontró con una parada de Bruno Soriano, que se disfrazó de Asenjo, e Iglesias Villanueva miró para otro lado. Sólo así se entiende que no viese una acción tan clara.

Fue una mano al cuello del Barça, que sumó otra ocasión única en un mágico disparo de Messi que se fue al palo. El partido había entrado en un estado de histeria al que el colegiado contribuyó con demasiada trascendencia. Se comió otra mano de Mascherano y poco después una tercera de Bruno.

Al menos cuando el partido se iba por el desagüe apareció Messi, desatascador en mano, para succionar un punto con un libre directo soberbio. Tan bonito como insuficiente en la carrera por la Liga. Esa que para el Barça, de aquí al final, será muy cuesta arriba.

Real Madrid golea e iguala el record de imbatibilidad del Barca

El Real Madrid no tuvo piedad de un necesitado Granada y sumó un nuevo triunfo liguero, que esta vez llegó por la vía rápida pues los blancos ya ganaban por 4-0 a los 31 minutos. Zidane apostó en esta ocasión por Isco y éste le respondió con un doblete, aunque el malagueño se tuvo que ir sustituido al comienzo del segundo tiempo por un golpe. Los de Alcaraz, muy planos, se fueron del Bernabéu con un solo remate que además llegó en el último minuto del partido. Con este triunfo, el Madrid iguala el récord de partidos invictos (39) que tenía en solitario el Barça de Luis Enrique de la pasada temporada.

MARCA- Cuando el líder de la Liga recibe al penúltimo en su estadio tienen que pasar cosas muy raras para que el primero no sume un cómodo triunfo a su casillero. Para empezar, que el rival tenga uno de esos días entonados en los que hace gala de una excelente concentración defensiva y una efectividad total en ataque, porque si algo sabe cualquier profano en esta materia es que en el Bernabéu no se puede perdonar.

Todo ello, por supuesto, está supeditado a que ese líder, en este caso el Real Madrid de Zinedine Zidane, tenga además un día tonto, porque sin esa premisa no hay planteamiento que valga dadas las diferencias entre una plantilla y otra.

Lucas Alcaraz, que es perro viejo en estas lides, lo sabía y trató de contener a los blancos con un planteamiento tan defensivo como previsible, aunque a la hora de la verdad lo mismo hubiera dado que saliera con cinco delanteros, porque los de Zidane se habían comido hasta los huesos a la media hora de contienda.

Fue una nueva exhibición táctica, técnica y física del líder del campeonato, que volvió a firmar un duelo impoluto desde el portero hasta su hombre más adelantado. Porque este Madrid, el de los 39 partidos invictos, no toma rehenes ni cuando el marcador indica que el rival ha claudicado.

 

En esta ocasión, bastaron 31 minutos para cocinar una goleada que certifica el momento dulce por el que pasa el equipo de Chamartín. Dulce en lo futbolístico y dulce en lo emocional, porque la plantilla es una piña. Para ello, no hay más que ver el grado de implicación de cada uno de los futbolistas.

El mérito de Zidane en este apartado es indudable, porque el francés está demostrando ser un gestor de grupo de primer nivel. En esta ocasión apostó por Isco como acompañante de Cristiano y Benzema en ataque y el malagueño le respondió con un doblete, aunque tuvo que irse al comienzo del segundo tiempo por un golpe.

El gran damnificado de este once, James Rodríguez, salió tras el descanso sustituyendo a Kroos y volvió a demostrar que ha olvidado su ‘calentón’ verbal, participando además en el último tanto del encuentro.

Ya nadie se acuerda de sus extemporáneas declaraciones en Japón pocos minutos después de que el equipo levantase el trofeo del Mundial de Clubes. Zidane ha sabido desactivar la bomba con una sonrisa, que es su fórmula secreta para cualquier problema.

El duelo en sí no tuvo demasiada historia. La intensidad y la precisión de los blancos hicieron añicos a un Granada que por momentos temió salir del Bernabéu con una de esas goleadas que hacen época.

El primer tanto llegó tras un fallo en la salida del balón de Samper que Benzema aprovechó para asistir a Isco. El disparo del malagueño no fue precisamente certero pero Ochoa opuso poca resistencia.

Tampoco estuvo acertado el cancerbero mexicano en el dos a cero, pues despejó al centro el disparo inicial de Modric facilitando el remate a placer de Benzema. El francés, por cierto, estaba en claro fuera de juego así que el tanto no debió subir al marcador.

La jugada de la mañana la protagonizó Marcelo en la siguiente estocada blanca, pues acabó tirando al suelo a Tito con una serie de recortes dentro del área antes de asistir a Cristiano, que cabeceó sin oposición a las mallas.

Poco después llegaba el cuarto, obra de Isco a pase de Modric. A estas alturas, el Granada buscaba una toalla para arrojarla al campo y detener la masacre.

Zidane lo vio tan claro que se dio el lujo de hacer los cambios mucho antes de lo habitual. Kroos, que corría el riesgo de perderse el importante partido en Sevilla si veía un amarilla, dejó su sitio a James e Isco, renqueante tras una patada de Samper en la recta final del primer acto, a Asensio. Hasta Marcelo, centro de los aplausos por su décimo aniversario de blanco, dejó su sitio a un inédito Coentrao en Liga.

Todo ello hizo que el Madrid se relajara, lo que no impidió que anotara un nuevo tanto por medio de Casemiro, que remató en el segundo palo una estupenda rosca de falta de James.

El Granada en cambio trató infructuosamente de anotar un tanto que maquillara el repaso, hasta el punto de disponer de un solo disparo entre los tres palos que además llegó en el último minuto de partido, pero Keylor estuvo atento a la hora de tapar huecos ante Kravets.

Vicandi Garrido no quiso prolongar la agonía nazarí y pitó el final en el minuto 90, una hora después de que el Madrid hubiera evidenciado una vez más su extraordinario momento de forma.

El Barça se queda a medias

El Athletic ha logrado un triunfo tan valioso como meritorio en la ida de su eliminatoria de octavos de final frente al Barcelona. Los ‘leones’ fueron superiores en el primer tiempo y sacaron tajada de su mayor intensidad con los tantos de Aduriz y Williams, aunque los azulgranas pueden argumentar, con toda la razón, que Fernández Borbalán les perjudicó notablemente en esos 45 minutos iniciales dejando de señalar dos claros penaltis y perdonando la expulsión a Aduriz por una agresión a Umtiti. Un golazo de Messi al comienzo del segundo tiempo enchufó definitivamente a los pupilos de Luis Enrique, que acabaron encerrando en su área a un rival que terminó de forma heroica con nueve por las expulsiones de Raúl García e Iturraspe. El vibrante encuentro finalizó con un tiro al palo de Messi.

Marca–  Gracias a Dios, la Copa sigue siendo la Copa y, de vez en cuando, nos regala partidos como el de este jueves en Bilbao. San Mamés, quizás el escenario más mítico del torneo del K.O., vivió una de esas noches mágicas en la que once ‘leones’ pelearon hasta su última gota de sudor contra un rival que cuenta con varios de los mejores jugadores del mundo.

Todo fue desmedido en ‘La Catedral’: el despliegue físico del Athletic y la ‘caraja’ de los azulgranas en el primer tiempo, los errores de bulto de un Fernández Borbalán que se cubrió de gloria, el taconazo de Aduriz en el segundo tanto, la falta de Messi que supuso el dos a uno, la heroica resistencia de un Athletic que terminó la contienda con nueve…

El encuentro fue una montaña rusa de la que no fue posible bajarse durante los noventa minutos, porque las alternativas fueron constantes. Hubo un tiempo para cada equipo, pero el partido admite infinidad de lecturas, dependiendo, en gran medida, de las ganas que tenga el lector de ser lo más objetivo posible, si tal cosa cuadra con la crónica deportiva.

El arranque de los vizcaínos fue explosivo, propio de un equipo que respeta el espíritu del torneo más que nadie. Si hay alguna forma de sorprender a Barça o Madrid es metiéndole varias marchas más a tu juego, porque en igualdad de condiciones el repaso está asegurado.

La presión dispuesta por Valverde era de tal calibre que los azulgranas no encontraban la forma de sacar la pelota jugada y fruto de esa apuesta llegaron los dos tantos locales. Pero antes conviene detenerse en el primer borrón de Fernández Borbalán, aunque sólo sea por respetar la cronología de los hechos.

Hablamos, cómo no, del penalti de Gorka Iraizoz sobre Piqué. En el mundo del fútbol, está muy extendida la idea de que lo que ocurre en las áreas no es punible una vez que el atacante ha rematado. Pues que sepan que eso es falso. Porque una cosa es un choque entre un delantero y un portero y otra muy distinta que el cancerbero de turno se lleve por delante al rival cual tren de mercancías, con independencia de que éste haya conectado ya su disparo. Piqué estaba parado, así que de choque nanay de la China.

Fue, eso sí hay que decirlo bien alto, una acción puntual porque el Athletic era el que apretaba buscando las cosquillas a un Barça mucho más fallón de lo habitual. Así llegaron esos dos tantos ya reseñados, tras dos pases rifados de Iniesta y Jordi Alba que los ‘leones’ aprovecharon para golpear sin piedad.

En el primero, Aduriz y Raúl García montaron una jugada de tiralíneas que permitió al ‘9’ donostiarra cabecear casi a placer en el segundo palo. Un buen tanto que quedó ensombrecido por la fabulosa asistencia de tacón de Aduriz a Williams en la segunda diana. El remate de primeras de la ‘Pantera de Lezama’ dejó petrificado a Ter Stegen, que en esos momentos empezan a barruntar un castigo similar al de la Supercopa de España de 2015.

Con el Athletic desatado llegó la segunda acción polémica del choque, una clara agresión de Aduriz a Umtiti que pasó desapercibida para el trío arbitral. Y verán, no se puede pedir a los árbitros que tengan ojos en la nuca pero sí al menos en la cara, porque el derribo de Etxeita a Neymar, con los 45 minutos iniciales ya cumplidos, fue de esos que no discute ni un familiar del central vasco. Fernández Borbalán en cambio se hizo el loco, resolviendo el entuerto con tres amarillas a Iniesta, Busquets y Jordi Alba por sus insistentes protestas.

El segundo tiempo comenzó de forma inmejorable para el Barça, porque Messi sacó la barita mágica para anotar un buen tanto de falta que pilló algo despistado al veterano Iraizoz. El portero rojiblanco trató de evitar que la pelota rebasase la línea de gol pero todo fue en balde.

La diana animó al Barça, que por primera vez tomó las riendas del encuentro. Con la gasolina justa, los ‘leones’ comenzaron a sufrir las acometidas de un rival redivivo que buscaba el empate con ahínco, aunque sin generar demasiadas ocasiones claras.

La intesidad local acabó pasándole factura en forma de expulsiones, porque Raúl García e Iturraspe enfilaron el túnel de vestuarios tras derribar por partida doble a Neymar con sendas amarillas a sus espaldas

Fue el momento de San Mamés, que llevó en volandas a sus nueve ‘leones’ en unos minutos finales de intenso asedio culé. El remate al palo de Messi en la última acción del encuentro fue el colofón perfecto para un duelo que hace que uno se reconcilie un poco con la Copa, aunque no con el arbitraje español.

 

Golpe en la mesa del Madrid más coral

El Real Madrid ha encarrilado su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey tras derrotar por 3-0 al Sevilla en la ida de su eliminatoria de octavos. Gran partido del Madrid más solidario, que superó con claridad a un Sevilla fallón que además se vio perjudicado por Mateu Lahoz. Los pupilos de Sampaoli tendrán la ocasión de reivindicarse la próxima semana, cuando los blancos visiten el Pizjuán por partida doble, tanto en Liga como en Copa.

MARCA- El Real Madrid es un señor equipo. Partidos como el de este miércoles lo certifican, porque supo sobreponerse a sus numerosas bajas para superar con claridad a un rival tan serio como el Sevilla de Jorge Sampaoli.

Es más, fue el momento del Madrid más coral y solidario, que en ausencia de su famoso tridente sacó adelante con brillantez un encuentro que parecía destinado al sufrimiento.

 

Zidane apostó al fin por James y el colombiano recogió el pañuelo firmando un encuentro más que notable coronado con dos tantos. Fue el momento de la reconciliación con un Bernabéu que le despidió entre vítores.

También brilló la defensa, con Nacho y Varane tirando de oficio y dos laterales que fueron dos puñales durante los noventa minutos. Colosal Marcelo, que trajo por la calle de la amargura a la zaga nervionense.

 

El Sevilla en cambio estuvo lejos de su mejor versión, aunque gran parte de la culpa la tuvo el extraordinario despliegue físico de un Madrid que presionó hasta el pitido final de Mateu. Esto, por cierto, fue lo mejor que hizo el colegiado valenciano, que intentó con ahínco colarse en el primer párrafo de esta crónica con un arbitraje marca de la casa. Pero ya ven, se va a quedar con las ganas.

Que este señor siga destrozando los verdes prados del fútbol español debería ser delito, pero ya saben que lo que dice la lógica y el fútbol rara vez van de la mano. Maldito el día en el que Mourinho le dedicó aquellos envenenados piropos, porque el pobre hombre acabó creyéndoselo y desde entonces no ha dado pie con bola.

 

En un partido de guante blanco, sin mayores complicaciones, firmó un primer tiempo que debería entrar con todos los honores en la antología del disparate del arbitraje español. Si no me creen, vean y deleítense con el penalti que tuvo a bien pitar justo antes del descanso. Fue su obra maestra, porque antes hubo más. Tarjetas a tutiplén por leves protestas y una falta ignorada justo antes del córner que da lugar al cero a dos.

Pero volvamos al fútbol y no perdamos más tiempo con este trencilla de papel cuché. Decíamos, y eso no debería estar en entredicho más allá de los groseros errores del valenciano, que el Madrid fue mejor de cabo a rabo.

 

El Sevilla avisó primero con un peligroso disparo de Correa que se fue a saque de esquina, pero fue un espejismo, porque los de Zidane se fueron apropiando poco a poco del terreno de juego con una asfixiante presión que dio sus frutos a los 11 minutos, cuando Casemiro recuperó el esférico en ataque tras un comprometido pase de Mercado a N’Zonzi y James aprovechó la tesitura para clavar su disparo junto a la cepa del palo derecho.

El tanto afianzó al Madrid en su idea de partido y poco después Modric estuvo cerca de firmar el golazo de la noche con una tijera que se perdió rozando el poste derecho. A estas alturas, los merengues estaban desatados y al Sevilla le costaba horrores dar tres pases seguidos.

 

De todos modos, hubo que esperar a la media hora para que se viese un segundo tanto de los locales. Éste llegó en un saque de esquina que vino precedido de una más que posible falta de Morata sobre Rami en un salto. Todo ello no debe restar méritos al inapelable cabezazo de Varane, que se coló entre los espigados jugadores sevillistas como un cuchillo.

Con el marcador decantado, fue el momento del Sevilla, que gozó de dos clarísimas ocasiones, una de ellas además por partida doble, que no llegaron a buen puerto por la falta de puntería de Correa, Iborra y Vitolo y la pericia de Casilla a la hora de tapar huecos.

Del segundo tanto de James poco que añadir. El colombiano empujó a Mariano y éste no pudo evitar hacer lo propio con Modric, que cayó al suelo reclamando una pena máxima tan inexistente como definitiva, porque el tres a cero fue una losa de la que el Sevilla no logró reponerse.

Con el encuentro sentenciado y Mateu algo más calmado, discurrió una segunda parte que aportó poca cosa al devenir del encuentro, más allá de algunos detalles y contadas ocasiones que no variaron el rumbo de lo visto en los 45 minutos iniciales.

El pitido final supuso un respiro para todos los contendientes, porque el Madrid había sacado con nota un difícil examen y el Sevilla deseaba pasar página tras una noche tan aciaga. Queda la vuelta pero esto parece sentenciado. Eso sí, la mejor noticia será que Mateu lo verá -si es que lo ve- por la tele.