Federer camina en silencio por Melbourne Park

Roger Federer es el tenista con más títulos de Grand Slam en toda la historia con un total de 17, si bien de su última conquista, Wimbledon 2012, ha llovido demasiado.

El suizo, con 35 años y afincado en el puesto 17 del ranking ATP, no puede evitar sin embargo entrar en la quiniela de favoritos cada vez que se planta en Melbourne Park. El de Basilea selló este miércoles su billete para la tercera ronda del Open de Australia tras ganar al estadounidense Noah Rubin, 200 del mundo, por un marcador de 7-5, 6-3 y 7-6(3) tras dos horas y cinco minutos de acción sobre el cemento australiano.Campeón en Australia en las ediciones de 2004, 2006, 2007 y 2010 y finalista en la edición de 2009, Federer tendrá que cruzarse ahora con el checo Tomas Berdych, que se deshizo con autoridad del estadounidense Ryan Harrison al que derrotó por un tanteo de 6-3, 7-6(6) y 6-2 tras dos horas y nueve minutos de juego. Será la 13ª vez consecutiva que Federer aparece en la tercera ronda del primer major del curso. Federer y Berdych se han visto las caras en un total de 22 ocasiones con un bagaje de 16-6 favorable al suizo, que se llevó el triunfo en el último precedentes, los cuartos de final del Open de Australia del pasado año (7-6, 6-2, 6-4).”No es un cuadro fácil. Hoy jugué con un joven, ahora me toca un veterano que es ‘Top-Ten’. Me ganó en el US Open (2012), en Wimbledon (2010) y en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004)”, recordó Federer a pie de pista en la Rod Laver Arena. “Seguro que me querrá ganar aquí también. Me gusta mucho su juego y sé que va a ser un partido difícil”, sentenció.

El número 1, a velocidad de crucero
Andy Murray se clasificó para la tercera ronda del Open de Australia tras resolver, más cómodo de lo previsible, su duelo ante el ruso Andrey Rublev por un marcador de 6-3, 6-0 y 6-2 en la Rod Laver Arena. El actual número uno del mundo tiene una cuenta pendiente con Melbourne, donde ha perdido las cinco finales que ha disputado hasta la fecha (2010, 2011, 2013, 2015, 2016). En esta edición, su próximo escollo será el estadounidense Sam Querrey, al que ha ganado en seis de las siete ocasiones que han jugado (la última de ella, en Copa Davis, en 2014).

Ronda Rousey será recordada como pionera

Amanda Nunes venció a Rousey en el UFC 207 y no fue un combate cerrado. Nunes defendió su título en 48 segundos, ganó por nocaut y no tuvo mayores problemas antes de que el réferi Herb Dean detuviera la pelea para rescatar a la ex campeona.

Rousey le declaró a Ramona Shelburne el sábado: “Necesito tomarme un tiempo para reflexionar y pensar sobre el futuro”. Después de la pelea, Dana White  expresó su incertidumbre sobre si Rousey volverá a pelear.

Así que, ¿qué significa si no lo hace?

Significa que hemos visto por última vez a Rousey con la mirada fija y su andar poderoso al octágono mientras suena ‘Bad Reputation’ de Joan Jett. Significa que vimos por última vez su predecible lanzamiento de judo ‘Harai Goshi’. También significa que vimos por última vez su ‘armbar’, el sello de la casa de Rousey, más que otro golpe o sumisión con cualquier otro peleador.

Si éste fue el final del camino, la última vez que Ronda alzó la mano y se colocó un cinturón en la cintura, no fue en su final. Tampoco fue en la pelea antes del final. Si es éste el fin, Ronda perdió sus dos últimos combates. Su última victoria vino hace casi 17 meses, en el UFC 190, cuando Rousey acabó con Bethe Correia con un gancho de derecha.

Examinando su legado es molesta la reflexión de los columnistas de su salida inmediata. Pero, para una atleta de la estatura de Rousey, con un impacto como el de ella, la consideración es apta.

Así que, ¿cómo será recordada Rousey? Afortunadamente para ella, la historia la considerará como una pionera.

Tomen a Royce Gracie como ejemplo. Es una leyenda viva en la corta lista de grandes peleadoras de la era pre-Zuffa. Se ha olvidado todo menos su reinado. Gracie tuvo marca de 2-2-3 en siete peleas, antes de ganar un torneo en el UFC 4. Después de un choque con Ken Shamrock en la infame ‘súper pelea’ de UFC 5 y una pausa de cinco años, el resto del mundo quedó atrapado con su ataque unidimensional.

El tiempo no recordará la boca sangrante de Ronda Rousey y su mirada confundida en el UFC 193 o por su regreso el viernes por la noche, cuando ‘La Leona’ pasó como tormenta sobre Ronda. La ventaja de Nunes de 27-7 en golpes efectivos, un margen que se sintió más amplio de lo que realmente era y que será un pie de nota.

En cambio, Rousey será vista por siempre como una precursora.

Es la única responsable de la competencia de las mujeres en el más alto nivel de la MMA. Rousey tiene la habilidad y mercadotecnia para respaldar a una división entera y el presidente de la UFC, Dana White, lo sabe. En enero de 2011, White le declaró a TMZ que las mujeres “nunca” pelearían en UFC. Apenas dos años después, en el UFC 157, Rousey estaba encabezando una cartelera Pago Por Evento.

White la llamó la decisión más inteligente que ha tomado, pero no fue por benevolencia que cambió su corazón. Rousey era una estrella certificada, una de las más grandes en la historia del deporte.

Se convirtió en celebridad de manera instantánea y llevó a las mujeres en las Artes Marciales Mixtas a planos principales. Rousey demolió a un carrusel de retadoras por el título, en segundos, no importó si fue en su casa en el Sur de California o contra una brasileña en Río de Janeiro. Las arenas hacían erupción en cada round de sus peleas los fines de semana.

Rousey hizo añicos el techo de cristal de las MMA y es la última responsable de momentos como ese en el que Paige VanZant fue invitada a competir en ‘Dancing With The Stars’ o en el que Nunes encabezó la cartelera del UFC 200 en la mayor función en Las Vegas. Por Rousey es que sabemos pronunciar el apellido de Joanna Jedrzejczyk, campeona de UFC en la categoría Paja.

Las opciones de Rousey fuera de la jaula aún son lucrativas. Tiene una amplia reputación como chica mala en películas y comerciales. Si Rousey quiere volver a los reflectores alguna vez, dentro o fuera de la jaula, ahí está, con todos sus destellos y espinas.

Rousey le ha dado a las Artes Marciales Mixtas, no sólo de lado de las mujeres, un camino más que suficiente para cambiar la dirección sin explicaciones. Pagó sus deudas y ganó lo que le correspondía.

¿Cómo será recordada Rousey? Quizá eso no importe.

Su impacto es innegable. Y como canta la famosa Joan Jett, le importa un demonio su reputación.

Source: ESPN Deportes.

 

Westbrook y Harden, estrellas que brillan por sí solas en la NBA

ESPN/ Martin Bater — El triple-doble está de moda en la NBA. Ya no es una proeza reservada para unos pocos que lo logran en ocasiones que podías contar con una mano hace no mucho tiempo, sino que algo increíble convertido en cotidiano por dos extraterrestres de la mejor liga de básquetbol del planeta: Russell Westbrook y James Harden.

Un doble-doble es bastante común cada noche y lo puede conseguir cualquier jugador inspirado que consiga dobles dígitos en dos de estos rubros: Puntos, rebotes, asistencias, robos y/o bloqueos. El triple-doble, por otro lado, es muchísimo más difícil de obtener ya que debes triplicar tus esfuerzos con, por ejemplo, más de 10 puntos, rebotes y asistencias en un mismo partido. Para que se den una idea, el líder absoluto en triples-dobles obtenidos en toda la historia de la NBA es Oscar Robertson con un total de 181, seguido por Magic Johnson con 138 y Larry Bird con 107.

El jugador activo con la mayor cantidad de triples-dobles en su carrera es Westbrook con 53, 16 de ellos esta temporada. Harden lo escolta en la actual campaña con nueve, incluyendo el más bestial de todos los tiempos con 53 puntos, 17 asistencias y 16 rebotes durante 42 minutos extenuantes en cancha que posibilitaron una victoria por 129-122 sobre los New York Knicks el 31 de diciembre del año pasado.

Así que ellos dos se ven sumidos en una lucha titánica por ser considerado el “Jugador Más Valioso” de la NBA mientras a la misma vez persiguen el objetivo supremo: Salir campeones por primera vez en su carrera y cementar su legado en el panteón de grandes jugadores no solo de esta temporada, sino que de la historia de la liga.

Inexorablemente, esos dos objetivos van de la mano ya que ninguno de los dos cuentan con un Stephen Curry o un Kyrie Irving para ayudarlos a soportar el peso de los reclamos de su afición. El Thunder se hundiría hacia la lotería del Draft sin Westbrook y los Rockets apenas rasguñarían la ventana para llegar a la postemporada.

Si debemos compararlos, es inevitable apuntar que Westbrook no solo cuenta con más triple-dobles que Harden esta temporada, sino que se perfila para ser el primero en promediar uno durante toda una campaña desde que Robertson lo logró en 1962 y que él lidera a la NBA en puntos por partido como el único que arrancó el 2017 superando la barrera de los 30. Harden va cuarto en ese rubro con 28,4.

Además, el base de Oklahoma City defiende con más ferocidad que su ex compañero. En el caso de Harden, el esfuerzo en defensa fluctúa entre “adecuado” y “Homero Simpson en la planta nuclear de Springfield”.

Sin embargo, esa misma ferocidad de Westbrook que intimida al rival es capaz de convertirse en una explosión nuclear basquetbolística que consume a su equipo entero. Por algo Kevin Durant se fue a Golden State.

Si Westbrook es una bomba letal, Harden es como un tornado al que ves venir pero no puedes detener.

La calma que a veces puede exhibir exteriormente se transforma en una avalancha de pasión más controlada que la de Westbrook. Es por eso que él lidera a la liga en asistencias y promedia más rebotes por partido que nuestro otro protagonista en esta historia, por eso cuenta con un porcentaje de tiros de campo y de triples superior a su rival a pesar de lanzar tres triples más que él en cada juego. Ojo, Westbrook también intenta cinco tiros más que Harden, pero la cantidad no siempre se traduce en calidad.

La pasión de Harden se internaliza, y al contar con una cabeza fría combinada con su corazón caliente sale a relucir una precisión más aguda que la de un Westbrook que primero te dispara y luego te hace las preguntas.

Falta más de media temporada para que se dé a conocer al MVP de la NBA, pero que no le sorprenda a nadie si es uno de estos dos gladiadores el que termina llevándose los honores ante los ojos del mundo entero.