Licey deja en el terreno de juego a la Águilas

SANTO DOMINGO -Los Tigres del Licey obtuvieron su primera victoria de la Serie Final tras derrotar en entradas extras, 4 carreras por 3 a las Águilas Cibaeñas en el estadio Quisqueya Juan Marichal.

Los Tigres fabricaron tres carreras en la parte baja de la cuarta entrada con triple impulsador de tres carreras de Sebastián Valle por el RF; luego Emilio Bonifacio remolcó otra carrera con sencillo.

Las Águilas anotaron dos carreras en el octavo con sencillo impulsador de Junior Lake por el LF; Danny Santana falló con línea por segunda pero, Valenzuela anotó la segunda carrera.

Las Águilas empataron el encuentro en el noveno 3-3 el noveno.

El abridor por las Águilas, Miguel Peña permitió cuatro hits, tres carreras y ponchó un contrario.

La serie retorna al Cibao para disputar en cuarto juego de la Final a las 7:30 de la noche.

Vladimir Guerrero entra al salón de la Fama

Fueron elegidos para el Salón de la Fama el dominicano Vladimir Guerrero, Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman.

Guerrero bateó .318 en su carrera, el cuarto mejor promedio de bateo desde 1969, detrás de los también inmortales Boggs, Tony Gwynn y el panameño Rod Carew. Además, conectó 449 jonrones, empujó 1,496 carreras y terminó con OPS de por vida de .931 en una carrera de 16 temporadas en Grandes Ligas con los Expos, Angelinos, Rangers y Orioles.

Jones fue uno de los bateadores más espectaculares de su generación y es el único bateador ambidextro en la historia en ligar para .300 desde ambos lados del plato. Es apenas es el séptimo tercera base elegido por la BBWAA y el primero desde Wade Boggs en el 2005.

Thome, quien bateó 612 jonrones, es el quinto jugador elegido al Salón de la Fama en sacar más de 600 bambinazos, una lista que incluye a Hank Aaron, Babe Ruth, Willie Mays y Ken Griffey Jr.

Los 601 salvados de Hoffman sólo son superados por el panameño Marino Rivera, quien debe de ser elegido el próximo año.

Jones fue el líder en las votaciones con un 97.2% de apoyo (410 votos) de parte de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA), seguido por Guerrero 92.9%, 392 votos), Thome (89.8%, 379 votos) y Hoffman (79.9%, 337 votos).

Se necesita al menos un 75% para ser elegido.

El boricua Edgar Martínez recibió un 70.4% de apoyo en su penúltimo año en la boleta. También estuvieron por encima del 60% Mike Mussina (63.5% en su quinto año), Roger Clemens (57.3% en su sexto), Barry Bonds (56.4% en su sexto) y Curt Schilling (51.2%, sexto).

 

Kansas aún lloran a Ventura

KANSAS CITY — Conmoción. Incredulidad y negación. Una tristeza abrumadora.

Hoy, hace un año, jugadores, directivos y aficionados de los Rangers se despertaron con una trágica noticia y seguramente lucharon contra un sinfín de emociones mientras veían y trataban de entender las palabras que estaban leyendo en sus teléfonos: el lanzador dominicano de los Reales, Yordano Ventura había muerto a los 25 años durante un accidente automovilístico en la República Dominicana.

“Fue muy difícil comprender”, recordó vía telefónica Alex Gordon. “Muy difícil de asimilar. ¿Por qué pasó eso? ¿Cómo pudo haber pasado?”

Ventura's mother's first pitch

El teléfono del gerente general Dayton Moore empezó a sonar aquella mañana mientras abordaba un vuelo de Kansas City a Atlanta. Amigos y otros directivos del club querían saber si la noticia era verdad.

En un primer momento, Moore estaba convencido de que se estaban refiriendo a Andy Marte, el ex jugador dominicano que, casualmente, había muerto varias horas antes en la República Dominicana ese mismo día.

Pero cuando el avión en el que iba a Moore aterrizó, ya desde la oficina del comisionado le habían confirmado la terrible noticia.

“Es algo imposible de comprender en un primer momento”, recordó Moore recientemente. “Firmamos a Yordano siendo un niño, lo conocimos antes de que se convirtiera en un hombre. Pero a medida que fue avanzando el día y seguíamos haciendo llamados se me fue haciendo todo cada vez más real”.

Moment of silence for Ventura

En su rol como gerente general, Moore tenía poco tiempo para estar de luto. Tenía un trabajo que hacer, llamadas telefónicas pendientes y cosas por organizar. Pero por sobre todas las cosas, debía liderar a la organización, casi como una figura paterna, en un momento tan terrible.

Aquella misma noche — varios jugadores entre los que estaban Gordon, Danny DuffyIan Kennedy y en aquel entonces infielder de los Reales, el puertorriqueño Christian Colón — se juntaron en el Kauffman Stadium para una vigilia improvisada. Al acercarse a la puerta principal, pudieron ver como los fanáticos ya habían empezado a dejar flores y tributos para Ventura.

“Esa noche me ayudó mucho”, dijo Gordon. “Me ayudó compartir mi tristeza con mis amigos”.

Dos días después, Moore y otros directivos del equipo, varios jugadores como Eric HosmerMike Moustakas y el venezolano Salvador Pérez, además de otros peloteros de Grandes Ligas, llegaron a la República Dominicana para el funeral de Ventura.

Miles de aficionados de Ventura estuvieron presentes y caminaron en la procesión por las calles de su pueblo natal, Las Terrenas. Un año después, Pérez todavía no es capaz de hablar públicamente sobre el fallecimiento de Ventura.

“Cada quien lleva su luto de forma distinta”, dijo Duffy. “No hay un manual de instrucciones para estas cosas”.

Después de aquel viaje, se realizó un recordatorio privado para peloteros y directivos del equipo justo antes del FanFest de los Reales. Mientras peloteros, coaches y directivos recordaban a Ventura, la tristeza empezó a ser desplazada por los recuerdos del jovial lanzador.

“Como organización, como ciudad y como comunidad, no pude haber estado más orgulloso de la forma en la que todos nos juntamos para apoyarnos unos a otros”, dijo Moore. “No creo que vaya a olvidar eso jamás. Durante todo aquel episodio me sentí muy honrado de ser parte de esta organización”.

El próximo paso en todo aquel largo de proceso de lidiar con la muerte de Ventura llegó el primer día de los Entrenamientos de Primavera, cuando el manager Ned Yost juntó a sus peloteros para mandarles un mensaje.

“Fue un gran discurso”, dijo Gordon. “Ned habló menos de la tristeza y del luto, y más sobre lo importante que era recordar el tipo de persona que era Yordano, lo agradecido que estaba de haberlo conocido. Quería que recordásemos su sonrisa, aquellas risas tontas suyas, la forma graciosa que tenía de pronunciar las palabras. El muchacho era súper carismático”.

Habría más tributos en el futuro, como aquel antes del primer juego de los entrenamientos en Surprise, Arizona y el del Día Inaugural en el Kauffman Stadium.

“Ver a toda aquella gente llorando fue algo impresionante”, dijo Gordon. “Y a medida que pasaba cada momento, uno tenía que seguir adelante. Uno recuerda, pero tienes que seguir adelante”.

Sin embargo, un año después, nadie se ha recuperado completamente.

“Yo todavía extraño al muchacho”, dijo Duffy. “Siempre. Todos esos homenajes sirvieron. Pero no han hecho que esto se sienta más real”.

El ex lanzador de los Rays y vecino de casillero de Ventura durante dos años, Chris Young, agregó lo siguiente: “No puedo creer que haya pasado un año desde que se fue ‘Ace’. Era una persona tan apasionada, juvenil, vibrante… un gran muchacho. Tenía un corazón muy grande y siempre fue especial conmigo y mi familia. Me sigue entristeciendo pensar en todo el potencial de ‘Ace’, todo lo que no pudo cumplir. No como pelotero, sino como persona”.

Para algunos, hay lecciones que pueden sacarse de la tragedia.

“Muchas veces uno se sumerge demasiado en su vida diaria, en la rutina. Tanto, que no nos detenemos a pensar en lo corta que es la vida, lo frágil que es”, dijo Moore. “Yo creo que la muerte de Yordano fue un recordatorio para todos nosotros sobre la importancia de tomarse un tiempo para apreciar las cosas”.

Para otros, el clubhouse nunca será el mismo.

“Yo quiero mantener su espíritu cerca”, manifestó Duffy. “Muchas veces de verdad creo que está por aquí con nosotros”.

“Pero sí, se nos fue. Yo lo sé. Pero también sé que lo volveremos a ver. Sólo que no en este lugar”.

Se espera récord en peloteros que ingresan al salón de la fama

Cuando el presidente del Salón de la Fama, Jeff Idelson, revele los resultados de la elección de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA) el miércoles en MLB Network y MLB.com, se espera que se establezca un récord de más candidatos en vida elegidos en un período de cinco años.

El récord de la mayor cantidad de miembros del Salón de la Fama elegidos en vida durante cualquier lapso de cinco años es de 20, entre 1969 y 1973. Jack Morris y Alan Trammell ya están listos para la ceremonia a efectuarse el 29 de julio tras ser electos en la boleta de la Era Moderna del Béisbol el mes pasado. Con ellos dos, ha habido 19 exaltados vivos del 2014 al 2018.

Se espera que Chipper Jones, Jim Thome y el dominicano Vladimir Guerrero se les unan, al menos basados en la cuenta de boletas anunciadas que maneja Ryan Thibodaux, y en las que cada uno aparece bien por encima del 90% con casi la mitad de los votos revelados. Así, se llegaría a 22 exaltados.

Un candidato debe ser elegido en al menos el 75% de las boletas para ser exaltado.

“Cooperstown se basa en la historia del juego, pero esos que crean la historia son los que le dan vida al museo”, dijo Idelson. “Tener un buen número de electos en vida, todos muy merecedores de dicho honor, ciertamente ayuda a aumentar la base de fanáticos”.

La única interrogante de verdad es por cuánto se batirá el récord. El puertorriqueño Edgar Martínez y Trevor Hoffman siguen por encima del 75% por requerido, así que 23 o 24 nombres sigue siendo una cifra alcanzable.

Esta podría ser la cuarta vez en los últimos cinco años que al menos tres ex jugadores son seleccionados por los periodistas. Hasta el 2014 había que remontarse a 1999 para encontrar la última vez que un trío había sido elevado por los periodistas: Nolan Ryan, George Brett y Robin Yount.

Los 17 candidatos vivos que fueron exaltados entre el 2014 y el 2017 ya representan la mayor cantidad de seleccionados en un lapso de cuatro años desde 1972-75, a dos de la marca implantada entre 1969 y 1972.

Esta es otra forma de ver el contraste entre estos últimos cinco años y los cinco años anteriores: Del 2009 al 2013 hubo 14 nuevos miembros del Salón de la Fama. Sólo seis de ellos fueron seleccionados por la BBWAA, la mitad de los que han exaltado entre el 2014 y el 2017. Y de esos 14 elevados, sólo tres de los electos por el Comité de Veteranos estaban vivos al momento de la noticia: el directivo Pat Gillick, el manager Whitey Herzog y el umpire Doug Harvey (quien murió este pasado 13 de enero).

Es importante insistir en que se trata del récord para candidatos “en vida”, porque en el 2006 el Salón exaltó a 17 ex peloteros de las Ligas Negras, además de Bruce Sutter.

Aquí un vistazo a los elegidos en los últimos cinco años:

2018: Morris y Trammell, más los que se anuncien el miércoles

2017: Jeff Bagwell, Tim Raines y el puertorriqueño Iván Rodriguez (BBWAA); John Schuerholz y Bud Selig

2016: Ken Griffey Jr. y Mike Piazza (BBWAA)

2015: Randy Johnson, el dominicanSo Pedro Martínez, John Smoltz y Craig Biggio

2014: Greg Maddux, Tom Glavine y Frank Thomas (BBWAA); Bobby Cox, Tony La Russa y Joe Torre

Tres de los seleccionados en el 2014 representaron la época dorada de los Bravos, un equipo que sigue teniendo una fantástica representación. Si tres nombres (incluido Jones) se anuncian el miércoles, los Bravos tendrían seis de esos 22 candidatos en vida exaltados en los últimos cinco años, un impresionante 27%.

“Cuando ves los años 90, o el principio de la década pasada, los Bravos ganaban la división básicamente cada año”, dijo Idelson. “Aunque sólo consiguieron un campeonato, su prolongada excelencia durante más de una década, pues va muy acorde con eso que desde el manager hasta el gerente general hasta sus tres mejores lanzadores y ahora potencialmente Chipper Jones estén allí”.

Aun si la cantidad de elegidos baja en los próximos años, la cifra seguramente tendría poco efecto en los turistas que visitan el Salón. El panameño Mariano Rivera será elegible en el 2019 y Derek Jeter un año después. Los fanáticos de los Yankees seguramente viajarán en masa para ver a quienes probablemente serán elegidos en su primera oportunidad.

Yadier Molina regresa a P.R. con ayuda a los damnificados

SAN LUIS – Luego de pasar dos semanas repartiendo agua y comida de puerta en puerta a los damnificados de los huracanes María e Irma en Puerto Rico en octubre, Yadier Molina se encuentra en la Isla del Encanto para seguir ayudando.

El receptor boricua de los Cardenales ha proporcionado asistencia mediante su fundación personal y ha ayudado a recaudar más de US$180,000 mediante una página Go Fund Me que estableció su esposa en septiembre. Las donaciones, dijo Molina, aún son bienvenidas y necesarias para una isla que necesita mucho más tiempo para recuperarse.

“Aún no hay electricidad en algunas partes, pero estamos mejorando”, dijo Molina. “Poquito a poco nos estamos levantando”.

Este viaje es una de varias iniciativas que ha emprendido Molina este invierno para ayudar a diversas comunidades.

Las labores de Molina en Puerto Rico comenzaron cuando llegó a la isla dos días después de que terminara la temporada de los Cardenales. Luego, en diciembre, Molina organizó una competencia de jonrones y un juego de softbol de celebridades que recaudó más de US$200,000 para los damnificados. Más de 20,000 aficionados asistieron al evento, que contó con la participación de varios jugadores de Grandes Ligas del presente y del pasado.

Los esfuerzos de Molina han ido más allá de Puerto Rico. Luego de insistirle a su compañero de equipo, el venezolano José “Cafecito” Martínez, que lo visitara en Venezuela, Molina viajó al país sudamericano pese a la inestabilidad política para trabajar con muchachos que aspiran a jugar en las Mayores. En el transcurso de tres días, les brindó conocimientos y consejos a jugadores jóvenes que esperan algún día llamar la atención de un escucha de Grandes Ligas.

“Muchos venezolanos no quieren ir a Venezuela en estos momentos”, dijo Molina. “Y el que él viniera, fue bastante especial, porque demuestra que nunca te puedes olvidar de tus raíces. Fue algo que dio vida”.

“Traté de ir y ayudar de cualquier manera que pudiera”, agregó Molina. “Me divertí con los niños y traté de instruirlos. Fue una buena experiencia para mí. Me alegro de haber tenido la oportunidad de ir. Esos muchachos tienen una gran pasión por el béisbol”.

Molina también halló tiempo este invierno para dirigir, ya que guio a la selección sub-23 de Puerto Rico a un récord de 6-3 y el tercer lugar en el Campeonato Panamericano de Béisbol Sub-23. Con dicha actuación, la selección calificó para la Copa Mundial de Béisbol Sub-23, que se realizará en octubre.

En el cuerpo de instructores de Molina estuvieron su hermano, José, y el coach de los Cardenales, José Oquendo. Dos prospectos de los Cardenales, Delvin Pérez y Yariel González, formaron parte del roster.

“Fue divertido”, dijo Molina acerca de dicha experiencia. “También fue difícil, tratar de complacer a 22 muchachos. Pero a la vez, aprendí mucho. Tienes que hacer muchas cosas distintas que cuando eres jugador”.

Molina agregó que es “demasiado pronto para decidir” si le gustaría ser manager cuando termine su carrera como jugador. El receptor veterano tiene previsto retirarse después de la temporada del 2020. Hace poco, Molina también se dirigió a un grupo de jugadores de liga menor de los Cardenales en el campamento instructivo que organiza el club todos los años. En dicho evento, habló de su experiencia como integrante del club y lo que significa jugar para un equipo con tanta historia y ofreció consejos sobre cómo aprovechar al máximo sus habilidades.

 

Hanley Ramírez entusiasmado con la temporada 2018

MASHANTUCKET, Connecticut – Un par de hombros saludables tiene al dominicano Hanley Ramírez con esperanzas renovadas de cara al 2018.

Por la manera en que Ramírez se siente ahora mismo, la mesa está servida para que el cañonero de los Medias Rojas tenga un año sólido en la caja de bateo – una temporada que podría terminar con un desfile en Boston.

“Podemos ser campeones mundiales”, exclamó Ramírez el sábado en un evento de los Medias Rojas. “Podemos ganar la Serie Mundial en 2018, esa es la meta. Sólo tenemos que mantenernos sanos y trabajar como equipo. Creo que en el papel contamos con uno de los mejores equipos en Grandes Ligas. Tenemos que hacer las cosas sobre el terreno de juego. Ustedes ven a los Astros. Ellos hacen el trabajo en el terreno. También cuentan con un par de jugadores de renombre, pero saben cómo hacer el trabajo sobre el terreno de juego. Eso es lo que nosotros tenemos que hacer – hacer el trabajo”.

Tras someterse a una cirugía en su hombro izquierdo y a un procedimiento de mantenimiento y mejora en su hombro derecho en la temporada baja, Ramírez se siente listo para emular el desempeño que tuvo con el madero en 2016 – a diferencia del año pasado, cuando bateó .242 con 23 jonrones y sólo 62 carreras empujadas.

“Sé que puedo batear”, enfatizó Ramírez. “Puedo remolcar 100 carreras y conectar 30 o más cuadrangulares si estoy en salud. Para eso estamos trabajando este invierno. No hay temporada muerta para mí, y los resultados están comenzando a darse”.

Sin duda alguna, Ramírez luce en mejor forma que el año pasado. El dominicano compara su estado físico actual con el de hace par de años, cuando tuvo un receso de temporada muy similar en cuanto a productividad se refiere y terminó despachando 30 vuelacercas y empujando 111 carreras.

“Pero este año, todo parece más rápido, me siento más rápido y más esbelto”, destacó Ramírez.

A menos de un mes de su cumpleaños número 34, Ramírez se siente rejuvenecido.

“Voy a volver a ser el Hanley de Miami y hare mucho daño en el plato”, manifestó.

Pero el paso prolífico de Ramírez en los Marlins no se ha traducido de la misma manera en Boston.

“Y pasar de la primera ronda (de playoffs), esa es la meta después de las últimas dos campañas”, indicó Ramírez. “Tenemos que ir más lejos, y tenemos el equipo para lograrlo. Esa es la clave. Primero tenemos que llegar a los playoffs, y luego avanzar a la siguiente ronda. Eso es lo que no hemos podido lograr, cruzar esa línea, y esa es nuestra principal meta esta temporada”.

Los Medias Rojas podrían mejorar aún más su lineup si logran contratar al cañonero agente libre J.D. Martínez. Pero, ¿impactaría dicha contratación en el tiempo de juego de Ramírez, dado que los jardines están repletos y Boston volvió a firmar a Mitch Moreland para jugar la primera base?

“No, sólo tienes que batear. Si bateas, vas a jugar. Eso es todo lo que tienes que hacer”, aseveró Ramírez.

En cuanto al futuro de Ramírez con los Medias Rojas, su opción condicionada para el 2019 se ejercería si el quisqueyano obtiene 497 visitas al plato en 2018.

“Sólo quiero ganar”, reiteró Ramírez. “Si ganamos, eso llegará por sí solo. No estoy pensando en esos 500 turnos al bate. Definitivamente deseo permanecer en Boston. Este es el equipo que me firmó cuando tenía 16 años de edad. Lo primero que tenemos que hacer es ganar y ya veremos qué sucede después”.

Aguilas derrotan a escogido y pasan a la Gran Final

Richelson Peña lanzó impecable durante siete entradas y fue apoyado por dos cuadrangulares de Danny Santana, para las Águilas Cibaeñas derrotar 7-0 a los Leones del Escogido, pasando a la Serie Final que comenzará el martes contra los Tigres del Licey.

Peña maniató totalmente los bates rojos durante siete entradas, llegando a retirar 17 bateadores en forma seguida, solamente permitió un hit que fue un doble en la primera entrada, su control estuvo perfecto sin transferencia y abanicó a tres de los 23 que enfrentó.

Santana que había estado ausente por razones de salud y que comenzó como segundo mejor bateador con 375, también pasó a Leury García en el departamento de hits con 26 en el Todos Contra Todos.
Para clasificar a las Águilas con sus triunfos de sábado y domingo, los abridores Francisley Bueno y Richelson Peña no permitieron carreras y tampoco el relevo para las dos lechadas.
El toletero Zoilo Almonte se despidió del equipo anoche aportando dos sencillos, ya que debe viajar a Japón donde jugará con los Dragones de Chunichi.
El resultado reedita la final del torneo pasado, entre Tigres del Licey y Águilas Cibaeñas en una esperada revancha entre los archirrivales de la pelota criollo, donde los cibaeños estarán por ocasión 39 en el último tramo.

La Victoria fue para Richelson Peña (2-0), con la derrota para Elih Villanueva (0-2).
Las Águilas comenzaron en el montículo con Richelson Peña, luego tiraron Jhan Mariñez (8) y Richard Rodríguez (9).

Beltré reflexiona sobre sus logros en las mayores

Esta semana, es posible que Vladimir Guerrero se una a Juan Marichal y Pedro Martínez como el tercer dominicano en el Salón de la Fama. Chipper Jones parece tener su lugar asegurado como el 17mo antesalista inmortalizado en Cooperstown.

Mientras tanto, Adrián Beltré se está preparando para su 21ra temporada de Grandes Ligas, el último año de su contrato con los Rangers. En el 2018, el oriundo de Santo Domingo le estaría poniendo los toques finales a una carrera que de seguro le permitirá unirse a la lista de dominicanos y antesalistas en el Salón de la Fama.

Beltré, quien ha sido convocado a cuatro Juegos de Estrellas, ha ganado cuatro Bates de Plata y cinco Guantes de Oro. En la charla de esta semana, el quisqueyano habla sobre el impacto de sus logros:

MLB.com: Cuando llegaste a 3,000 hits, el Salón de la Fama Wade Boggs dijo, “Eso significa Cooperstown”. ¿Pensaste en eso?

Beltré: Es un gran logro y estoy orgulloso de lo que he hecho, pero no quiero dejarme llevar por el Salón de la Fama. Ya veremos cuando lleguemos a ese punto.

MLB.com: Recuerdo hablar con Nolan Ryan cuando eras un posible agente libre y él era el presidente de los Rangers. Dijo que era imperativo renovar contigo porque eras un factor tan importante en el éxito del equipo.

Beltré: Eso es bonito viniendo de Nolan, a quien le tengo tanto respeto. Es un honor que se haya sentido de esa manera y me alegro porque [Texas] era el lugar indicado para mí. Logramos mucho.

MLB.com: Se te considera un líder. ¿Tratas de serlo?

Beltré: No hago un esfuerzo consciente. Te quieres asegurar de que tu equipo esté haciendo lo correcto y lo necesario para prepararse para el juego. La idea es que nadie es mejor que nadie. Todos estamos trabajando juntos.

MLB.com: Tus logros parecen ser muy completos. ¿Te falta algo?

Beltré: Una Serie Mundial. Para mí, he tenido una carrera buena, he logrado algunas cosas. He ganado buen dinero. Disfruto este juego. Pero quiero ser campeón. Eso es lo que me motiva a diario. Quiero ganar la Serie Mundial. No es fácil llegar. He estado ahí, pero no he salido airoso.

MLB.com: Los Rangers estuvieron cerca en el 2011 cuando perdieron ante San Luis en el Juego 7

Beltré: Muy cerca, pero es amargo pensar en eso. Le digo a los muchachos jóvemes ‘Quizás ustedes se conformen con ir a la Serie Mundial, pero para mí, eso no es suficiente. El tiempo se me acaba. Si ganase una Serie Mundial, sería más facil retirarme e irme a mi casa y estar con mis hijos. Para mí, es difícil marcharme porque no he ganado ese anillo’. Si disfrutas el juego y eres lo suficientemente bueno para competir y contribuir al equipo, ¿por qué retirarte? Entiendo si tu cuerpo no está bien o si no estás produciendo y ayudando al equipo. Pero si estás aportando y te sientes bien, ¿por qué retirarte?

Ortiz y Martínez seguiran trabajando con los Red Sox

MASHANTUCKET, Conn. – Dos leyendas de los Medias Rojas están ansiosos por aportar al éxito del equipo en el 2018.

David Ortiz ya no va a dar batazos oportunos. Pedro Martínez no volverá a tirar cambios devastadores. Pero en el evento invernal que organizan anualmente los Patirrojos para compartir con su fanaticada, ambos dominicanos dijeron estar dispuestos a compartir sus perspectivas, conocimientos, experiencia, carisma y el respeto que infunden cuando entran a un clubhouse o a un terreno de práctica.

En el 2017, su primer año como jugador retirado, Ortiz optó por mantenerse fuera de vista, pero ahora está listo para emprender el rol multifacético que los Medias Rojas anunciaron en septiembre.

Martínez, quien fue contratado como asistente especial por los Medias Rojas en el 2013, ha sido un ejemplo para Ortiz con respecto a las formas en que puede apoyar a la organización que tanto quiere después de retirarse como jugador.

“Siempre voy a ser franco, como este tipo”, dijo Ortiz acerca de Martínez. “Trato de hacer las cosas como Pedro. Hay muchos muchachitos en este equipo. Jugué con ellos y tienen una buena relación, pero se trata de trabajar en equipo. La experiencia que tenemos, de alguna manera la podemos compartir con todos ellos. Pero al final de día, se trata de lo que quieras ganar de una experiencia y lo bueno que quieras llegar a ser.

“Voy a estar por ahí, como mi compradre, compartiendo experiencias y tratando de que este club sea mejor”.

En algún momento de los entrenamientos, se espera que Ortiz se vuelva a poner el uniforme con el número 34. ¿Se le hará raro ponérselo por primera vez desde que se retiró como jugador?

“Creo que eso va a ser lo bueno. Siempre me encantaba ver a [Martínez] venir bien arreglado, para entrenar un poco, sudar un poco y ayudar a los muchachos”, dijo Ortiz. “Los muchachos siempre tienen preguntas y nosotros siempre vamos a tener respuestas. Es cuestión de compartir la experiencia, porque de eso se trata el juego”.

Aunque Martínez ha estado a gusto con su rol ambulante en los últimos años, en el cual ha trabajado con lanzadores en distintos niveles de la organización, el Salón de la Fama presiente que estará más involucrado con el equipo grande en el 2018. En particular, Martínez estará presente para ayudar al nuevo coach de pitcheo del club, Dana LeVangie, quien era el cátcher del bullpen de los Medias Rojas cuando el quisqueyano lanzaba por el equipo.

“Soy muy flexible y siempre he invertido mi tiempo con los Medias Rojas dependiendo de lo que necesiten”, dijo Martínez. “Será lo mismo, con la excepción de que probablemente estaré más ocupado dado que tenemos un nuevo manager y un nuevo coach de pitcheo.

“Nunca pensé que sería parte de eso, pero lo tengo que hacer porque Dana no solamente es un coach de pitcheo sin experiencia, sino que también es mi amigo y no quiero que tenga problemas. Si tengo que sacrificar un poco más de mi tiempo para asegurarme de que le vaya bien y que todo le esté saliendo como debe y que los muchachos confíen en él, lo voy a hacer. Siempre le he sido fiel a los Medias Rojas”.

Aunque ya no aporten a las victorias de manera directa como lo hacían cuando eran jugadores, Ortiz y Martínez están dispuestos a hacer lo que puedan para ser una presencia positiva.

“Ya veremos cómo se dan las cosas”, dijo Ortiz. “Hay un coach de instructores que son los responsables de lidiar con los jugadores. Hay límites en lo que podemos hacer, pero estamos aquí para ganar, ¿me entienden? Todos sabemos que este señor y yo vivimos para esta organización que haremos lo necesario para ayudarlos a ganar juegos. Definitivamente en algún momento se van a definir nuestros papeles y por ahí seguimos”.

Manny era un genio en la caja de bateo

¿Quiénes son los únicos tres peloteros en la historia en batear 500 jonrones y 500 dobles con un promedio de bateo de .310 o más?

Respuesta: Babe Ruth, Ted Williams y el dominicano Manny Ramírez.

¿Cuántos peloteros han anotado 1,500 carreras y empujado 1,800 en menos de 10,000 viajes al plato?

Respuesta: Williams, Jimmie Foxx, Gehrig, Al Simmons y Ramírez.

¿Cuántos peloteros batearon .310 con .410 de promedio de embasarse y .510 de slugging, y además crearon (promedio RC) 2,000 carreras?

Respuesta: Son ocho, una lista conformada por Ruth, Williams, Ty Cobb, Gehrig, Stan Musial, Rogers Hornsby, Foxx y Ramírez.

¿Cuántos jugadores dieron 500 jonrones, tuvieron .400 de promedio de embasarse y sacaron 20 jonrones con las bases llenas?

Respuesta: El único e inimitable Manny Ramírez.

Es divertido hacer este tipo de ejercicios con Ramírez, porque su carrera fue la tormenta perfecta, la espectacular coincidencia entre un genio del bateo y la mejor época para bateadores de los últimos 75 años. Sus números de por vida son absurdos. Son muy divertidos.

Y eso es bueno, porque no es muy divertido hablar de las posibilidades de que Manny Ramírez entre al Salón de la Fama. En este momento, son básicamente cero por ciento. Ramírez dio positivo en un par de ocasiones, lo que incluso es difícil de asimilar para aquellos de nosotros dispuestos a votar por peloteros que utilizaron sustancias para mejorar el rendimiento físico antes de la llegada de las pruebas antidopajes a MLB. Ramírez recibió menos del 25% de los votos el año pasado, y es poco probable que ese porcentaje se mueva mucho. Lo más probable es que se mantenga en el purgatorio de la boleta al Salón por los próximos ocho años, al menos que algo cambie sustancialmente en el proceso de votación o en la forma de pensar de los votantes.

Pero como toda la discusión sobre las sustancias prohibidas está totalmente agotada, y no parece haber forma de hacerla progresar, vamos a hablar mejor de Ramírez como el sabio del bateo que fue, porque es probable que no volvamos a ver a otro como él.

“Nunca he visto a nadie batear una pelota como Manny Ramírez”, escribí el día de su retiro en el año 2011. “Y le pegaba a la bola con aquella fuerza sin ninguna señal de nada que se pareciese a disciplina, trabajo o dedicación. Puede que a la gente no le gustase Barry Bonds, pero nadie podía dudar de su compromiso por ser un pelotero sensacional. A Manny parecía que no le importaba nada”.

“Sólo puedo asumir que su carrera le importaba mucho, y que trabajaba muy duro en su bateo. No parece posible, de ninguna manera, que alguien pueda llegar a ser tan bueno en algo sin una determinación tremenda. Pero sí, Manny hizo un trabajo fantástico escondiendo esa parte de él”.

Claro que a Ramírez le importaba su bateo. Sus sesiones de bateo en la jaula son legendarias. Se dice que estudiaba muchos videos. Pero uno se queda con la idea de que, al final del día, lo suyo era algo natural. Ver la pelota, batear la pelota.

Ramírez nació en República Dominicana, pero se mudó a Nueva York cuando tenía 13 años. En su último año en la preparatoria George Washington jugó sólo 22 encuentros debido al mal tiempo. Bateó .650 con 14 jonrones. Cleveland lo tomó en la primera ronda del draft de MLB en 1991.

Ramírez empezó a batear desde el primer día. A los 21 años, ya había acumulado una línea ofensiva de .333/.417/.713 con 44 dobles y 31 jonrones en 129 juegos en las ligas menores. Cleveland lo llamó enseguida.

En su primera temporada completa, bateó .308/.402/.558 con 31 jonrones y 107 carreras empujadas.

Esa fue la base de los números de su carrera, pues se parecen mucho a los que puso de por vida. Oh, tuvo mejores años. En 1999 empujó 165 anotaciones, la mayor cantidad para pelotero alguno desde 1938.

En el año 2000, Ramírez bateó .351 con .457 de promedio de embasarse y .697 de slugging. Fue sólo el tercer bateador de la Liga Americana desde 1969 en batear .350/.450/.650 en una temporada. Los otros fueron George Brett y Frank Thomas.

En el 2002, Ramírez ganó el título de bateo de la Liga Americana con .349 de promedio y también encabezó a su circuito en promedio de embasarse. En el 2004, lideró al circuito en jonrones y slugging.

En el camino hizo cosas tontas, simpáticas y exasperantes. Volvió locos a los Medias Rojas, pero es probable que sin él hubiesen ganado la Serie Mundial en 2004 y 2007. Se ganó la reputación de ser un pelotero egoísta, que siempre ponía a su equipo en segundo lugar, pero sus equipos siempre ganaron. En los primeros 15 años de su carrera, sus conjuntos fueron 11 veces a la postemporada y los otros cuatro años tuvieron récord positivo. Ganaron cuatro campeonatos de liga y dos Series Mundiales.

Y todo eso lo logró siendo siempre un genio del bateo. Hay muchas historias sobre ello. Los pitchers decían que Ramírez pretendía lucir engañado por un pitcheo en los entrenamientos primaverales para que después se lo volviesen a lanzar en la temporada. También cuentan que dejaba pasar un lanzamiento con las bases vacías con la esperanza de que se lo tirasen otra vez con las bases llenas. (bateó 30 puntos más de por vida con gente en base).

Mi historia favorita sobre enfrentar a Ramírez me la contó mi amigo Brian Bannister, que ahora es coach de pitcheo asistente para los Medias Rojas y a quien Manny le dio el que probablemente es el batazo más duro de la historia del béisbol.

“Tiene una personalidad bien ambigua”, dijo Bannister. “No te muestra nada de lo que está pensando. No tienes idea de cómo se siente en el plato. Puede estar en el medio de un slump o en la mejor racha de su carrera, pero su expresión siempre es la misma”.

“Es algo bien loco. Muchas veces deja pasar un pitcheo como si no le importase. Si tienes la suerte de poncharlo (Bannister lo ponchó en un par de oportunidades), se va caminando al dugout, como si no le importase. Y uno se queda en el montículo pensando, ‘¿Qué está pasando aquí? ¿Me está poniendo una trampa para agarrarme más adelante? ¿Qué está pensando en esa cabeza suya?'”

Bueno, eso era algo que uno siempre se preguntaba con Ramírez. ¿Qué está pensando? Más allá del bateo, el resto de lo que hacía en el terreno no era muy impresionante. Era generalmente un corredor lento y sin muchos instintos. La defensa le importaba poco, aunque tenía un buen brazo y en dos ocasiones lideró a los jardineros de su liga en asistencias. Y en el clubhouse era tal las distracciones que creaba que los Medias Rojas lo pusieron en waivers cuando todavía era un bateador impresionante.

Eso fue, un bateador impresionante. Si necesitabas un extrabase contra un pitcher dominante para ganar el juego, es posible que Ramírez no fuese tu primera elección, pero seguro estaba en la lista. Y si estaba en su día, quizás sí sería tu primera escogencia para salir a batear.