Federer se corona en Halle por novena vez

Roger Federer se proclamó campeón del torneo de Halle después de doblegar en la final a Alexander Zverev por un contundente 6-1 y 6-3 en apenas 53 minutos de juego.

Se trata del noveno título del suizo sobre la hierba teutona, siendo el máximo dominador, y el 92º de su carrera deportiva. Es imposible hablar de un torneo de hierba sin citar a Federer, el máximo dominador histórico en esta superficie con un porcentaje de victorias del 86,66%, por encima de los John McEnroe (85,81%), Andy Murray (85,71%) o Bjorn Borg (84,72%) entre otros. Sobre el verde ha conquistado 17 títulos, muy encima de los números de Pete Sampras (10), Jimmy Connors (9), Andy Murray (8) o John McEnroe (8) entre otros.

Y en cuestión de títulos en un mismo torneo, el de Basilea acumula nueve en Halle, sólo superado en este apartado estadístico por las diez coronas de Rafael Nadal en Montecarlo, Barcelona y Roland Garros.Federer ha jugado seis torneos este año y ha ganado cuatro: Open de Australia, Indian Wells, Miami y Halle. Sólo se vio apeado en segunda ronda de Dubái (por Evgeny Donskoy) y en primera de Stuttgart (ante Tommy Haas). El próximo torneo a disputar será Wimbledon, donde el suizo acumula siete coronas (2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2009, 2012). ¿Llegará la octava este año?

Federer desempolva los libros de historia

Roger Federer se convirtió este domingo en el segundo campeón más longevo de ‘Grand Slam’ tras derrotar a Rafael Nadal por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3, en 3 horas y 37 minutos. “Esto me está matando”, decía tras caer hace ocho campañas en el mismo escenario y contra el mismo rival. Una derecha ganadora le devolvió a la senda de la victoria y suma su decimoctavo grande, el primer desde Wimbledon 2012. El español se puso por delante cuando tocaba: rompió el saque de su rival al inicio del quinto set. Federer, que ya no podía más, recurrió a la presencia del médico para atajar el temporal. Los masajes iban dirigidos a su pierna derecha. Desperdició seis pelotas de ‘break’ o, mejor dicho, las salvó Nadal. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió en el séptimo juego. Federer pasó de estar perdido con 3-1 a dominar por 5-3 y saque. La gloria le esperaba.

Los primeros juegos fueron de tanteo, como si se tratara de dos boxeadores. Aunque quedó claro la táctica de cada uno. Nadal cargaba, como siempre, sus golpes sobre el revés de su rival mientras que el suizo evitaba los largos intercambios porque ya no está para ellos.Cuando podía, subía a cerrar los puntos en la red, pero el español es uno de los mejores pasadores del circuito. A la conclusión del sexto juego, Federer cambió la raqueta para restar. La amenaza fue tan grande para Rafa que acabó por ceder el saque. El helvético había empezado mejor, sobre todo mucho más agresivo. Su servicio era intocable para Nadal, que ni tan siquiera había llegado a los tres puntos en un mismo juego. Se puso 3-5 en un visto y no visto. Apenas habían pasado 27 minutos de partido.Era el guión perfecto para el campeón de 17 grandes: adelantarse en el marcador y hacerlo en el menor tiempo posible para no castigar su dañada ingle. Nadal cometía el mismo error que en la semifinal ante Grigor Dimitrov. Estaba cediendo mucho pista y Federer jugaba por delante de la línea blanca, dominando a su antojo y abriendo ángulos para hacer correr a su rival.Sólo en su primera final de ‘Grand Slam’ entre ambos, en Roland Garros 2006, el manacorí había ganado después de perder la manga inicial. En sus otras cinco victorias en la lucha por un gran título se había adelantado en el tanteo.

En la continuación, Nadal le puso una marcha más y, por fin, pudo tirar varias veces cambiando los lados para que Federer corriera. Eso puso de los nervios por primera vez al tenista de 35 años, que cedió las dos primeras pelotas de ‘break’. Se intuía la rotura y ésta llegó en el segundo juego con un fallo de revés del suizo. El tempo de la final, hasta ese momento al lado de Roger, pasaba a depender de la raqueta de Rafa. Dio igual que inmediatamente después, el suizo tuviera otras dos bolas para recuperar el servicio. El español ya cansaba a su rival, una de las claves del triunfo. Se puso 4-0. Federer, con el set perdido, soltó el brazo y maquilló el marcador.Una hora y 16 minutos después era como empezar de cero, como jugar un partido al mejor de tres mangas. La Rod Laver Arena no sabía si decantarse por el romanticismo de Federer o por la pasión de NadalEn el inicio del tercer set, después de dominar cómodamente con un 40-0, Roger se vio obligado a levantar tres pelotas de rotura. Falló tres voleas y convirtió tres ‘aces’. Él aguantó la presión. No lo hizo el español en el juego siguiente, lo que provocó un rápido 0-3 para el helvético.A Nadal le faltaba derecha, en especial la paralela para atacar antes de ser atacado. Federer tuvo tres opciones de acelerar hasta el 0-4. Las solventó pero gracias a su revés. Aunque la dinámica había vuelto a cambiar. 1-6 para el suizo, que jugaba a placer.

En la estadística aparecían 39 ganadores por 16 del rival. Pero lo peor es que el balear sólo decantaba a su favor el 66 por ciento de puntos con el primero saque y eso era mucha presión. Roger elevaba esa efectividad al 77 por ciento.Cuando más contra las cuerdas estaba el balear mejor jugó. Firmó otra vez las tablas y todo se iba a decidir en la manga de desempate, como en la tercera ronda ante Alexander Zverev y en las semifinales ante Dimitrov.

Atendido en la pierna derecha
No había ‘tie break’ en el quinto set por lo que el partido podía alargarse eternamente. Federer se fue a los vestuarios para ser atendido de la ingle. Ya había tenido que recurrir a ello en la penúltima ronda con Stan Wawrinka. La regla permite tres minutos de tratamiento pero el tenista de Basilea dispone de los que quiere. El suizo, que ingresa un talón de 2.600.000 euros, acaba con una racha de cinco años sin mover su palmarés de grandes torneos. Llega a los 18 títulos de los majors para un total de 89.

Federer en la final

Nadal-Federer: a un paso de la final de leyenda
Federer: “Este año soy el tapado”

Roger Federer disputará su sexta final del Abierto de Australia tras ganar en cinco sets a su compatriota Stan Wawrinka, por 7-5, 6-3, 1-6, 4-6 y 6-3. Ahora espera en la final de este domingo a Nadal o Dimitrov, que este viernes disputan la otra semifinal. Federer, que al igual que su rival había renunciado a la eliminatoria de la Copa Davis ante Estados Unidos que se disputa el próximo fin de semana, dominó el encuentro en los primeros compases, un duelo que encarriló con un 7-5 en la primera manga. El juego de Federer, con sus subidas a la red, parecía más sólido que el de Stan y eso le permitió llevarse también el segundo, con 6-3.

Pero Wawrinka, que había desaprovechado cinco bolas de rotura hasta ese momento, pudo romper la primera que tuvo en el siguiente set y ahí comenzó a firmar su remontada parcial. Stan arrolló a su compatriota por 1-6 en el tercero y forzó la cuarta manga, donde el duelo, mucho más equilibrado que en los primeros momentos, se resolvió también para él por 6-4.En el enfrentamiento definitivo, Federer tiró de experiencia, se llevó el set con 6-3 y el encuentro, otra victoria en su palmarés particular contra Wawrinka, que domina el primero con 19 victorias (de 22 enfrentamientos).

Ganó el Open de Australia por última vez en 2010
La última vez que levantó la copa de campeón en Australia fue en 2010. Wimbledon 2012 ha sido el último de sus 17 Grand Slams ganados, y el Abierto de EE.UU. 2015 la última vez que pisó la final de un grande.Federer estuvo parado en la segunda mitad de 2016 por lesión y antes de participar en el Open de Australia sólo lo hizo en la Copa Hopman.El domingo, con 35 años, Federer intentará ganar su partido número 100 en el Open de Australia y de paso convertirse en el segundo campeón más longevo en llevarse un grande en la Era Open, después del australiano Ken Rosewall.

No hay 13 malo para Federer

Derrota a Mischa Zverev, verdugo de Andy Murray, en tres sets

El tenis suizo se congratula de tener ya un finalista en el cuadro individual del Open de Australia sin la necesidad de haberse disputado las semifinales. Y es que el duelo entre Roger Federer y Stan Wawrinka asegura la presencia de uno de los dos en la lucha por el título.Federer resolvió este martes la papeleta de enfrentarse a Mischa Zverev, verdugo de Andy Murray, al que derrotó por 6-1, 7-5 y 6-2. Accedía así a su semifinal número 41 de ‘Grand Slam’ y la decimotercera en las pistas del Melbourne Park. El campeón de 17 grandes realizó un partido para enmarcar con 68 por ciento de primeros saques, seis roturas de servicio y 65 golpes ganadores.

A la conclusión del partido, Federer bromeaba diciendo que sus gemelos le habían empujado a conseguir una nueva victoria en el verano australiano. “Mis hijos me dijeron que querían quedarse aquí un poco más de tiempo. Me estoy adaptando bien al juego desde el fondo de la pista. Me espera bastante de esto en el próximo partido con Wawrinka”.Sobre el duelo netamente helvético que espera el jueves en la Rod Laver Arena, Roger anadía que “estoy contento por Stan de que haya llegado hasta aquí pero no necesita llegar más lejos”.

Nadie puede con Nadal recuperado

Al actual Rafael Nadal, recuperado tanto física como tenísticamente, le da igual jugar al aire libre, bajo techo, en rápida o en la playa. A pesar de disputarse el partido de octavos del Open de Australia ante Gael Monfils con la cubierta de la Rod Laver Arena puesta, el español demostró un increíble estado de forma ante un pegador con Monfils, siempre capaz de lo mejor y de lo peor. Rafa cerró un marcador favorable de 6-3, 6-3, 4-6 y 6-4, en 2 horas y 55 minutos.Las primeras dos opciones que dispuso el galo fue con un punto de ‘break’ en el primer juego y la rotura en el sexto juego del segundo set para igualar a tres. Desde entonces, nada más hasta la tercera manga, que decantó a su favor con servicios a 224 kilómetros por hora. Allí se vio la mejor versión del francés, que llegó a dominar 2-4 en el cuarto set y a sacar para 3-5. En el octavo juego le fallaron las fuerzas y su adversario dio el paso definitivo hacia la victoria

El campeón de 14 grandes puso una marcha más desde el fondo de la pista y se dedicó a fabricar jugadas bajo la táctica y esperar a que su rival cometiera errores no forzados. No era casualidad que de sus 14 enfrentamientos previos, 12 hubiesen caído del lado del balear. Nadal empezó el primer y segundo set con dos ‘breaks’ que enloquecieron a Monfils, poco acostumbrado a ir a remolque tan rápido. Para él fueron los puntos más espectaculares, entre ellos una derecha a 174 kilómetros por hora, pero la mayoría de puntos, que es lo que cuenta, cayeron del lado del número 9 del ranking ATP antes de empezar el torneo y que hoy ya es el siete de las listas, adelantando al propio Gael y a Dominic Thiem. Se dice rápido pero Nadal, de 30 años, llega a los treinta cuartos de ‘Grand Slam’ a lo largo de su carrera y su novena comparecencia entre los ocho mejores de Australia, igualando la marca de Novak Djokovic. La antepenúltima ronda significa una barrera para él desde que conquistó su noveno Roland Garros en 2014. El miércoles tendrá delante un obstáculo de envergadura en la siguiente ronda. Será Milos Raonic, el cabeza de serie más alto que resta en competición, que eliminó este lunes a Roberto Bautista, evitando la presencia segura de un miembro de la ‘Armada’ en las semifinales. El canadiense puede presumir de haber sido el primero y hasta ahora el único verdugo de Rafa en la presente temporada. Fue en los cuartos del Open 250 de Brisbane en la primera semana del año. Australia, tres semanas después, es otra historia.

Federer ruge de nuevo y llega a cuartos

Roger Federer demuestra que su intención de volver a los puestos más altos del ranking tras su retorno a las pistas va en serio, alcanzando los cuartos de final del Open de Australia tras una muy trabajada victoria ante Kei Nishikori por 6-7, 6-4, 6-1, 4-6 y 6-3 en tres horas y 23 minutos de juego.

Federer se impuso después de remontar un 0-4 en la primera manga al tenista nipón, que debió recibir asistencia médica durante el partido. Es el triunfo número 200 del suizo sobre un ‘top ten’. El suizo, de 35 años, ha llegado a este torneo como decimoséptimo cabeza de serie, después de haber estado varios meses de baja por lesión.

Federer camina en silencio por Melbourne Park

Roger Federer es el tenista con más títulos de Grand Slam en toda la historia con un total de 17, si bien de su última conquista, Wimbledon 2012, ha llovido demasiado.

El suizo, con 35 años y afincado en el puesto 17 del ranking ATP, no puede evitar sin embargo entrar en la quiniela de favoritos cada vez que se planta en Melbourne Park. El de Basilea selló este miércoles su billete para la tercera ronda del Open de Australia tras ganar al estadounidense Noah Rubin, 200 del mundo, por un marcador de 7-5, 6-3 y 7-6(3) tras dos horas y cinco minutos de acción sobre el cemento australiano.Campeón en Australia en las ediciones de 2004, 2006, 2007 y 2010 y finalista en la edición de 2009, Federer tendrá que cruzarse ahora con el checo Tomas Berdych, que se deshizo con autoridad del estadounidense Ryan Harrison al que derrotó por un tanteo de 6-3, 7-6(6) y 6-2 tras dos horas y nueve minutos de juego. Será la 13ª vez consecutiva que Federer aparece en la tercera ronda del primer major del curso. Federer y Berdych se han visto las caras en un total de 22 ocasiones con un bagaje de 16-6 favorable al suizo, que se llevó el triunfo en el último precedentes, los cuartos de final del Open de Australia del pasado año (7-6, 6-2, 6-4).”No es un cuadro fácil. Hoy jugué con un joven, ahora me toca un veterano que es ‘Top-Ten’. Me ganó en el US Open (2012), en Wimbledon (2010) y en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004)”, recordó Federer a pie de pista en la Rod Laver Arena. “Seguro que me querrá ganar aquí también. Me gusta mucho su juego y sé que va a ser un partido difícil”, sentenció.

El número 1, a velocidad de crucero
Andy Murray se clasificó para la tercera ronda del Open de Australia tras resolver, más cómodo de lo previsible, su duelo ante el ruso Andrey Rublev por un marcador de 6-3, 6-0 y 6-2 en la Rod Laver Arena. El actual número uno del mundo tiene una cuenta pendiente con Melbourne, donde ha perdido las cinco finales que ha disputado hasta la fecha (2010, 2011, 2013, 2015, 2016). En esta edición, su próximo escollo será el estadounidense Sam Querrey, al que ha ganado en seis de las siete ocasiones que han jugado (la última de ella, en Copa Davis, en 2014).