Cuando una celebridad directiva como David Griffin pelea bajo el mismo estandarte que LeBron James, necesariamente, ha de extraerse frutos ganadores. General manager y jugador franquicia conforman uno de los mejores tándems reclutadores de toda la NBA. Para demostrarlo, basta con echar un vistazo a los refuerzos llegados a Cleveland desde el comienzo de la temporada 2016-17 hasta ahora.

LeBron llevaba desde el mes de noviembre haciendo horas extra. Jugando más minutos (37,5) que nadie a los 32 años de edad y desgañitándose cada vez que exigía refuerzos a las oficinas de Cavaliers. Un base y un pívot. Esas eran las exigencias de James y motivo de discordia para con la propiedad de la franquicia —Dan Gilbert—. Bien, pues los gritos de LeBron han sido ahogados con, de momento, Kyle Korver, Deron Williams y puede que Andrew Bogut. Refuerzos de lujo que apuntalan todavía más la candidatura de Cleveland al anillo de la NBA.

Y no se trata de una maniobra entre un millón con la que los Cavaliers han vuelto a golpear la liga. La entidad de Ohio, desde que LeBron volviera en el verano de 2014, se ha especializado en el rearme avanzado a mitad de temporada. Empezar el curso con una plantilla y terminarlo con la misma estructura pero en versión optimizada es ya rutinario en Cleveland.

Y repasemos, año por año, cómo se movieron los Cleveland Cavaliers en búsqueda de una actualización ganadora.

2016-17

Recalcamos la cadencia ganadora que los Cavs vuelven a protagonizar esta temporada. Después de los topetazos entre LeBron y las oficinas, el equipo tiene a Kyle Korver, Deron Williams y puede que Andrew Bogut esté en camino. Refuerzos de lujo para una de las plantillas más preparadas para interactuar con el Larry O’Brien en las Finales 2017.

El rearme es sustancial y eleva sobremanera la calidad de la segunda unidad en Cleveland.

Llegaron: Kyle Korver, Derrick Williams, Deron Williams, ¿Andrew Bogut?
Salieron: Chris Andersen, Mike Dunleavy Jr.
2015-16

2015-16. La temporada del éxito. En la que LeBron James por fin ofreció un título en la región en la que creció y a la que dedicó sus primeros años profesionales.

A mitad de temporada, los Cavs adquirieron a Channing Frye procedente de Orlando. En dicho traspaso Cleveland empleó a Jared Cunningham, Anderson Varejao y dos rondas del Draft (una primera y una segunda). Frye llegó a Cleveland y se empapó al milímetro del rol secundario y triplista que los Cavs le reservaban. Otro acierto sin demasiado renombre pero que también optimizó las posibilidades de los Cavs en playoffs.

Tampoco conviene olvidar que en enero de 2016 Cleveland despidió a David Blatt ofreciendo a Tyronn Lue las contraseñas del banquillo. El técnico terminó siendo parte importante en el levantamiento campeón de los Cavs.

Llegaron: Channing Frye, Tyronn Lue. Jordan McRae.
Salieron: Joe Harris, Jared Cunningham, Anderson Varejao.
2014-15

Nuevo golpe de efecto de las oficinas de los Cleveland Cavaliers a temporada comenzada. En el primer año de James como adjunto de la dirección de la franquicia, llegaron Iman Shumpert, J.R. Smith y Timofey Mozgov.

Los tres jugadores acabaron en Ohio vía traspaso y a cambio de activos realmente modestos (segundas rondas del Draft protegidas, Alex Kirk y Lou Amundson) y tuvieron impacto inmediato en las declinaciones tácticas del equipo.

También llegó a los Cavaliers Kendrick Perkins, aunque su participación estuvo más encaminada a la invisibilidad que sus compañeros de temporada.

Llegaron: Timofey Mozgov, Iman Shumpert, J.R. Smith, Kendrick Perkins.
Salieron: Lou Amundson, Alex Kirk, Dion Waiters.
¿Qué ofrece LeBron?

Y la pregunta que puede surgir después de husmear en los movimientos pretéritos de Cleveland es, ¿qué garantías invernales ofrece LeBron James a mitad de temporada? Sencillo. Para cualquier veterano sin bisutería profesional destacada en sus manos, los Cavs son la opción más fiable para intentar ganar un campeonato. Quizá la última.

LeBron y Cleveland siempre están abiertos a optimizaciones de sistema operativo. Y, firmando por el mínimo de veterano, cualquier buen jugador puede encontrar una plaza libre en el garaje del Quicken Loans Arena. La estrategia es win-win. Los recién llegados consiguen un último bis a bis con sus posiblidades de campeonato; y los Cavs de LeBron elevan sus posibilidades de título. Todos el mundo gana. La que más, la causa de James. El consumado maestro del rearme.

Andrew Bogut, todavía jugador de los Philadelphia 76ers, podría haber escogido su próximo destino. Según fuentes cercanas de ESPN, el pívot se se decantará por los Cleveland Cavaliers una vez acuerde su salida de la franquicia que preside Bryan Colangelo.

Si esta misma tarde informábamos del interés de hasta cinco equipos en hacerse con sus servicios, todo parece indicar que el conjunto de Ohio, que recientemente se ha reforzado con Deron Williams, se llevará al gato al agua con el jugador australiano.

Bogut, traspasado a los Sixers junto a Justin Anderson y rondas del Draft en la operación por el joven Nerlens Noel, está promediando en la presente temporada 3 puntos, 8,3 rebotes y 1 tapón en 22,4 minutos

La era de Anthony Davis y DeMarcus Cousins como pareja interior de New Orleans sigue sin conocer la victoria. Los Pelicans sufrieron su tercera derrota consecutiva por 118-110 desde el traspaso del ex-pívot de los Kings frente a Oklahoma City y frente a un Russell Westbrook letal. El base no solo sumó su 29º triple-doble de la temporada, sino que sentenció el partido con un final antológico.

Duelo de estrellas

El base terminó con 41 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias, quedándose con 29 cada vez más cerca del récord en una temporada de Oscar Robertson (41), ya solo con Wilt Chamberlain (31) en su camino. Todavía más importante, Westbrook terminó con la resistencia de New Orleans anotando 21 puntos en los últimos 8 minutos. Fue el contrapunto de una pareja interior de los Pelicans que sigue dando muestras de su inmenso potencial.

Anthony Davis terminó con 38 puntos, 7 puntos y 4 asistencias, incluyendo 24 puntos en el primer cuarto. DeMarcus Cousins lo hizo con 31 puntos y 10 rebotes en poco más de 21 minutos, con problemas de faltas (acabó eliminado) y tras mostrar de nuevo su volcánico carácter recibiendo una técnica en los primeros minutos de partido. Fue la 18ª de Cousins, que salvo rescisión posterior por parte de la liga será suspendido para el próximo partido de New Orleans.

Los secundarios marcan la diferencia

Pero, de nuevo, el nuevo dúo de estrellas de los Pelicans navegó en la soledad, con solo el reserva E’Twaun Moore alcanzando los 10 puntos. De forma también no casual, solo Davis y Cousins pasó del 50% en tiros de campo por New Orleans. Por contra, el recuperado jugadores como el recuperado Enes Kanter (20 puntos), Steven Adams (13 puntos y 10 rebotes) y Álex Abrines (13 puntos) fueron sólidos apoyos para Westbrook, aunque el final fuera un delicioso monólogo del base.

Con esta derrota, los Pelicans presentan un balance de 0-3 desde el traspaso de Cousins, habiendo perdido sus duelos por una diferencia de 17,0 puntos de promedio. Hoy por hoy, el equipo de Alvin Gentry está notando más el precio del traspaso (tres jugadores exteriores de la rotación habitual) que sus beneficios. El reto será poder darle la vuelta antes de que sea demasiado tarde en su lucha por entrar en los playoffs.

‘Benvinguts a Mestalla’. Era el falso anuncio de la emboscada al líder. El Valencia tendió una trampa al Real Madrid, que salió del vestuario perdiendo por dos goles. El mensaje era un engaño. Como que este Valencia estuviese hace poco mirando a los de abajo. Mestalla encendió la mecha y LaLiga arde.

El Madrid, con un punto de ventaja, contaba con dos comodines. El primero era en Mestalla y, ya saben, la carta tenía detrás la cara del Joker. El Barça sigue a un punto, sí, sólo a un punto. Y puede salir líder del Calderón

En Mestalla se hizo una hoguera y el primero que se quemó fue Varane, retratado en los dos goles que encajaron los de Zidane en un visto y no visto. El Madrid comenzó dormido y el Valencia ya estaba activado. Desde hace unos días. El líder pestañeó dos veces y se lo perdió. A los 5 minutos Zaza se clavó un golazo a la media vuelta con el permiso de Varane, perdido dentro del área. El francés no lo estaba en la siguiente emboscada che, cuatro minutos después. Salió de su sitio y el Valencia pilló al Madrid en un completo desorden. Orellana acabó marcando delante de Keylor. Mestalla era Mestalla. Y el Valencia no era el de diciembre, entre otras cosas porque hace un año no tenía ni a Zaza ni a Orellana.

El Real Madrid perdía 2-0, pero engañaba. Había un incendio, pero allá que fue. Y sin protección. Munir, bajo palos, y Alves, en su lugar, evitaron el gol del líder, que llegó al filo del descanso. Cristiano cabeceó a la red uno de los nuevos planetas que ha descubierto la NASA.

El Valencia disfrutó entre las llamas. Con Parejo como capitán sin brazalete. Con Nani hasta que aguantó. Rompió a Casemiro en un contragolpe y acabó rompiéndose él. Entró Siqueira y fue antes del gol de Cristiano. Ni el descanso apagó el fuego. Van a tener que replantar el césped de Mestalla. Estaba hecho cenizas.

Ni llamando a los bomberos
Al inicio de la segunda parte volvieron las hostilidades. Diez minutos tardó Voro en meter a Carlos Soler por Orellana para recolocar las minas en el camino del Madrid, que encajonó a su rival en los primeros diez minutos. Después hubo de todo. A la hora entró Bale al rescate.

Ni el árbitro, De Burgos Bengoetxea, se salvó de la quema y se le reclamaron penaltis, rojas y algún detalle. El partido se jugó a muchas revoluciones, aunque Parejo le puso pausa cuando le dejaron, que la tarde tampoco estaba para eso. Keylor salvó algún gol. Y Alves, claro. Que cuando ataca el Madrid el portero ve doble.

Zidane acabó gastando sus balas. Metió a Nacho porque Varane no era él y estaba lesionado y la última fue Lucas. Pero ni llamando a los bomberos. La reacción se quedó a medias y el primer comodín ya huele a chamusquina. Aunque tiene otro, que el Madrid siempre puede agarrarse a algo.

Una de las rivalidades locales menos lustrosas ha sido la de Kings y Warriors. Franquicias bastante cercanas geográficamente, sus mejores épocas no han coincidido nunca desde que los primeros se trasladaron a Sacramento en 1985. El anterior duelo del norte de California, resuelto con prórroga hace 11 días, y una prometedora primera mitad de los Kings, parecían tambalear un poco la jerarquía. Pero una fulgurante salida tras el descanso de Golden State desbarató la ilusión, finalizando con un contundente 109-86.

Comienzo extraño

El equipo de Dave Joerger salía motivado para ampliar su racha de tres victorias, arrimarse a Playoffs y ganar por segunda vez en dos semanas al mejor equipo de la liga. La defensa de Sacramento se mostraba sorprendentemente eficaz ante el generalmente mortífero ataque de los Warriors, dejándoles en unos atípicos 19 puntos en el segundo cuarto. Los triples no caían para Golden State, y DeMarcus Cousins seguía en espléndida forma abusando en la pintura rival.

Para colmo, un ataque de furia le costaba la expulsión por dos técnicas a Draymond Green, el jugador que mejor equilibra a los Warriors, justo antes del descanso. Todo parecía prever al menos otro partido igualado que afianzara la rivalidad entre ambos equipos, pero Klay Thompson no tenía tiempo para ello. El jugador que una vez le metió 37 puntos en un cuarto a los Kings no llegó a niveles históricos, pero hizo lo suficiente para romper el partido.

10 minutos de rodillo

El escolta, quien terminó con 35 puntos (17 en el tercer cuarto), lanzó un brutal parcial de 35-9 en menos de 10 minutos que dejó el duelo visto para sentencia. Fue lo único que Golden State necesitó para asegurarse entrar en su relativo descanso del All-Star (cuatro jugadores y el cuerpo técnico estarán representados en New Orleans) con el sabor de la victoria.

Pese a tener virtualmente imposible repetir la gran temporada regular de la pasada campaña (mismo número de derrotas ya que en todo 2015-16), Golden State lidera con comodidad con un balance de 47-9. Con la victoria en Sacramento, aprovecharon de paso para evitar confianzas a un posible rival en primera ronda. Los Kings se quedan novenos, con un balance de 24-33, pero con solo una victoria menos que el 8º, Denver, y con los playoffs como gran objetivo en la segunda mitad de la temporada.

Carmelo Anthony por Kevin Love. No es un traspaso que no sucederá en los próximos días, sino el cambio que el comisionado Adam Silver decidió para el próximo All-Star. El alero de los Knicks regresará al partido de las estrellas tras ser elegido como sustituto de Love, ausente durante las seis próximas semanas por una lesión de rodilla. Será la 10ª participación de Anthony, octava consecutiva, convirtiéndole de paso en el jugador más veterano del próximo All-Star a sus 32 años.

De menos a más en 2016-17

Pese a que su situación en los Knicks ha sido más motivo de noticia, Anthony se encuentra en su mejor momento de la temporada, promediando 26,5 puntos y 6,5 rebotes en los últimos 15 partidos. Su popularidad en la liga, a pesar del mal momento de su equipo, también podría haber pesado en la decisión de Adam Silver. Entre los jugadores que han destacado esta temporada y que se quedaron sin ser elegidos se encuentran Al Horford, Bradley Beal, Hassan Whiteside, Goran Dragic o Kristaps Porzingis, compañero de Anthony en los Knicks.

Carmelo Anthony vivirá por tanto el fin de semana en New Orleans, tras declarar unos días antes que esperaba descansar durante el All-Star. “Si me llaman lo consideraré, pero me encantaría utilizar este parón”, afirmó al New York Daily News. Ese descanso, de momento, tendrá que esperar. Carmelo Anthony sacrificará unos días de relajación para volver a participar en el partido más lujoso del año en la NBA, antes de un cierre de mercado de traspasos en el que su nombre puede aparecer en algún momento.

Día de celebraciones en los Knicks. Durante el miércoles, dos jugadores de su plantilla recibieron la noticia de su viaje a New Orleans para el All-Star, con Carmelo Anthony jugando el partido grande por Kevin Love y Willy Hernangómez el Rising Stars Challenge por Emmanuel Mudiay. Pero, en Oklahoma City, las sonrisas se fueron pronto. Un extraordinario Russell Westbrook dejó a New York más lejos de Playoffs, dándole la victoria a Oklahoma City por 116-105.

Buen arranque de Melo

Eso sí, Carmelo Anthony pareció estar inspirado tras conocer su regreso al All-Star, tras quedarse originalmente fuera. El alero metió 19 de sus 30 puntos en el primer cuarto, con solo un fallo en sus 12 primeros minutos. De su mano, los Knicks se escaparon en el marcador, llegando a ir 17 arriba en Oklahoma City durante la primera mitad. Pero, de la mano de un Westbrook impecable anotando y distribuyendo, la diferencia se desvanecia rápidamente antes del descanso.

Westbrook sumaría su 27º triple-doble de la temporada con una actuación letal: 38 puntos, 14 rebotes, 12 asistencias y 3 robos de balón. Con Victor Oladipo (21 puntos) y el sorprendente Jerami Grant (13 puntos desde el banquillo) haciendo también daño en la débil defensa de los Knicks, el equipo de Billy Donovan tomó de lleno el control del partido. Y si bien New York se mantuvo a una distancia razonable, el final de Russell Westbrook desbarató cualquier intento de remontada.

Imparable Westbrook

11 puntos del base en los últimos 9 minutos de partido, sumada a la incapacidad de New York para conseguir buenas acciones defensivas con regularidad, fueron suficientes para asegurar el triunfo. Oklahoma City se marcha al parón del All-Star con su estrella en plena forma y cómodamente situados en la zona de playoffs pese a unos últimos partidos algo decepcionantes, esperando al regreso de un jugador clave en la segunda unidad como Enes Kanter.

Por su parte, los Knicks siguen sin poder celebrar un día perfecto, quedándose 12º del Este a cuatro victorias del 8º (Detroit). Con sus opciones de playoffs cada vez más difuminadas y con la relación entre Carmelo Anthony y el presidente Phil Jackson dinamitada, los próximos días pueden ser más que activos en el mercado de traspasos para New York.

La revista Forbes ha publicado una lista ordenando las franquicias de la NBA en función de su valor en el mercado. Los New York Knicks están en lo alto de la clasificación con Los Angeles Lakers y Golden State Warriors a su estela, aunque a una distancia considerable.

Forbes ha tenido en cuenta el valor del pabellón, de los jugadores, los ingresos publicitarios y otra serie de factores para realizar esta lista, que muestra unas desigualdades considerables entre las primeras franquicias y las últimas, pese a los esfuerzos de la NBA por equilibrar las ganancias de sus equipos.

Esta es la lista:

1.New York Knicks: 3.300 millones de dólares.
2.Los Angeles lakers: 3.000 millones de dólares.
3.Golden State Warriors: 2.600 millones de dólares.
4.Chicago Bulls: 2.500 millones de dólares.
5.Boston Celtics: 2.200 millones de dólares.
6.Los Angeles Clippers: 2.000 millones de dólares.
7.Brooklyn Nets: 1.800 millones de dólares.
8.Houston Rockets: 1.650 millones de dólares.
9.Dallas Mavericks: 1.450 millones de dólares.
10.Miami Heat: 1.350 millones de dólares.
11.Cleveland Cavaliers: 1.200 millones de dólares.
12.San Antonio Spurs: 1.175 millones de dólares.
13.Toronto Raptors: 1.125 millones de dólares.
14.Phoenix Suns: 1.100 millones de dólares.
15.Sacramento Kings: 1.075 millones de dólares.
16.Portland Trail Blazers: 1.050 millones de dólares.
17.Oklahoma City Thunder: 1.025 millones de dólares.
18.Washington Wizards: 1.000 millones de dólares.
19.Orlando Magic: 920 millones de dólares.
20.Utah Jazz: 910 millones de dólares.
21.Detroit Pistons: 900 millones de dólares.
22.Denver Nuggets: 890 millones de dólares.
23.Atlanta Hawks: 885 millones de dólares.
24.Indiana Pacers: 880 millones de dólares.
25.Philadelphia 76ers: 800 millones de dólares.
26.Memphis Grizzlies: 790 millones de dólares.
27.Milwaukee Bucks: 785 millones de dólares.
28.Charlotte Hornets: 780 millones de dólares.
29.Minnesota Timberwolves: 770 millones de dólares.
30.New Orleans Pelicans: 750 millones de dólares.

Fue el Madrid de la Champions, el que surge cuando el balón tiene estrellas, cuando el ambiente está cargado de algo más que de la tensión rutinaria, el de la emoción, garganta sobrecogida, sangre helada pero hirviendo, sublimación en su físico sentido, el que mejores recuerdos deja en la memoria. El Madrid de la Champions reaccionó a un imprevisto temprano, accidente, sobreescritura del guion, un cambio de agujas en la vía sobre la que quería hacer circular el partido.

Insigne lo vio en el lugar equivocado, Keylor lo quiso evitar hasta el último segundo, cual niño que intenta recuperar y acomodar el jarrón entre sus manos después de tirarlo del estante, temiendo la regañina de mamá, de los 80.000 tutores legales que le observaban. No llegó, el balón tocó la red, la baldosa rompió la cerámica. La afición del Bernabéu se llenó de caras que despertaban sobresaltadas en los primeros minutos del sueño, en esos en los que atacan las pesadillas para pillar desprevenido, a contrapié. Como pilló a Keylor.

Antes de aquello Benzema había avisado y Reina había sacado un puño demasiado duro y afianzado para los pocos segundos que habían transcurrido. La leyenda del Karim fallón quería aparecer en un escenario que no le corresponde. La Champions es hábitat del Benzema goleador, seguro, jugón, como si el parche de la competición infiltrase en su piel más que un ligero picor en el brazo. Elevado sobre Albiol, cabeceó a la red un centro con el exterior de Carvajal, reaparecido en el Bernabéu, que suspiró en cada toque del lateral, recordando cada minuto en el que miró al carril del 2 sin encontrar a su dueño natural.

El gol fue maná para el Madrid, clorofila que hizo reverdecer el juego de los blancos. Tocaba Benzema con James, Kroos con Modric, Casemiro en largo, Cristiano con sentido de equipo, James con Kroos, Modric con Benzema, Marcelo con todos, Cristiano de nuevo jugando para el resto. Perdonó Ronaldo en un partido contrario a su ADN, estuvo muy bien sin marcar. Tuvo el segundo Benzema pero estrelló un balón que le hubiera redimido en el palo.

Salió el Madrid del descanso con pincel y rodillo. Cristiano bailó con Koulibaly hasta la linea de fondo, le hizo deslizar sobre el césped como si fuese pista de discoteca, pero le dejó plantado en el paso y se adelantó con el balón. Mirada de vigía de navío que encontró a Kroos, quien se sirvió un vaso de gol con la misma naturalidad y rutina del que llena uno de leche por las mañanas para desayunar. Interior del pie derecho, cuerpo cayendo a contrapeso, bola pegada al palo. Gol de Kroos marca registrada.

El arrebato no acabó ahí y, con un Nápoles atolondrado, Casemiro aunó finura y brutalidad con una volea de museo, de ensueño, de parábola que pinta surco en el aire. Un pelotazo desde la frontal al palo contrario, imparable para Reina. El gol que lucirá junto a su nombre en el repaso de sus gestas cuando sus nietos busquen al abuelo en Internet.

Mertens perdonó el 3-2 y el Nápoles entendió tras un par de sustos blancos que el resultado no era malo. Callejón acolchó ese balón que pudo ser oxígeno redondo para los de Sarri y mandó otro a la red pero en fuera de juego. Lo intentó con ganas pero sin suerte. Su actuación contrastó con la de un Hamsik que se presentaba veleta de su equipo pero que fue superado por vientos de todos lados hasta acabar con la flecha clavada en el suelo, apuntando al césped, desnortado.

Buscó el cuarto el Madrid, intento de despejar el agobio de San Paolo, de prevenir antes que curar. Pero no llegó. La renta es suficiente, el Madrid de la Champions tiene función complicada en la ópera napolitana, pero se sabe el libreto de pe a pa.

Al Barcelona le “hacen el amor en el día del amor y sin mucha amistad” en una noche oscura y fría en Paris.

El Barcelona sufrió un desamor en esta Champions League en el Parque de los Príncipes. Fue el San Valentín más amargo, se encontró con un PSG voraz y dañino que hizo añicos el fútbol azulgrana. No quedó ni rastro del equipo que una vez fue. Di María, Draxler y Cavani jugaron con los sentimientos de un equipo, el de Luis Enrique, que acabó desolado y con un resultado que le deja con un pie fuera de la competición.

No hubo ni un poco de esperanza entre tanta desilusión. Ni un solo motivo para creer. No aparece en el recuerdo reciente un partido en el que el Barcelona se viese tan claramente superado por su rival. El campo se le hizo enorme sin balón a los de Luis Enrique. Infinito. Sergi Roberto fue una caricatura de lateral, André Gomes aumentó, y con razón, su colección de detractores y únicamente Ter Stegen se salvó de la debacle. Todo ello ante un PSG inmenso, agresivo, con un planteamiento de diez y una ambición sin límites.

Un día más, al Barça le fueron a buscar a su campo. Otra vez el equipo de Luis Enrique no encontró soluciones. Volvió a olvidarse de la presión, y sin eso el Barça defensivamente es frágil, demasiado. Por si no fuera suficiente con eso, Messi completó su peor partido de la temporada. Todo estaba en contra.

Pudo apagar el fuego André Gomes tras un jugadón de Neymar pero el portugués se ganó la condición de persona ‘non grata’ entre el barcelonismo y fue el que salió más chamuscado del incendio padecido en París. Avivó las llamas Draxler, que hizo siempre lo que quiso ante la impotente mirada de Sergi Roberto. El gol, eso sí, llegó por la banda de Alba tras una pérdida de Messi en mediocampo.

Los dos goles se antojaban hasta pocos por lo visto en un primer tiempo sin precedentes. El segundo, por desgracia para los de Luis Enrique, no fue mejor. Entre Rabiot y Matuidi se repartieron el mediocampo y convirtieron al Barça en un equipo pequeño, desesperado y anulado por completo.

Di María se recreó para anotar el tercero frente a la apatía de la defensa azulgrana. El cuarto fue ejemplo de un desajuste de proporciones catastróficas. Meunier, el lateral derecho, salió de un recorte ante Neymar en la presión del brasileño y se paseó por todo el campo hasta llegar a la frontal, allí filtró el pase para Cavani, que no faltó a su cital con el gol.

Un palo para Umtiti

Pudo el Barça encontrar un pequeño consuelo en el tramo final pero los de Luis Enrique se llevaron otro palo, esta vez en un cabezazo de Umtiti debajo de la portería. Y ahí se esfumaron las últimas opciones de remontada.

Fue un abuso, un repaso en toda regla. Un corazón roto en mil pedazos en París, la ciudad del amor. Ni la MSN pudo encontrar consuelo. Fue un prematuro y triste adiós a Europa. Un duro desengaño. Este Barça no está preparado para gobernar en Europa.

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